16 de marzo de 2015

La bajada del paro o "tercereuropeísmo"

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Escrito por Emilio José T. (@redwarrior04)

Permitidme analizar la bajada del paro desde una perspectiva totalmente diferente a la del gobierno, la del empleado precario, figura tan común y de moda en España, en la que a pesar de trabajar el sujeto sigue siendo y será cada vez más pobre, pasando de las privaciones multidimensionales en las que no son accesibles ciertos bienes de consumo no precisamente de lujo, a la pobreza relativa con problemas al realizar la cesta de la compra y a este paso rozando la pobreza absoluta, o en román paladino, pasando hambre.


La otra mañana desayunamos los indicadores manipulados como de costumbre, esta vez le tocaron a las cifras del desempleo. Decía el Ministro de Hacienda Montoro esa misma mañana en A3 a Susana Griso que Mariano Rajoy promete crear 3 millones de puestos de trabajo, nada más y nada menos. Han conseguido bajar el porcentaje un poquito y están crecidos.
Si los creara, que lo dudo mucho ya que el sistema necesita sobre un 20% de desempleo estructural que mantenga a la baja los salarios, mediante el juego de oferta y demanda (ejército industrial de reserva que diría Marx) y tener a trabajadores en cola mendigando un puesto de trabajo siempre es muy beneficioso para el que paga un sueldo, no así para el que lo cobra y teme dejar de cobrarlo claro. Si los creara repito, serían en todo caso 3 millones de puestos de trabajo precarios que se podrían conseguir fácilmente creando condiciones idóneas para el despido de entorno 1,5 millones de personas contratadas a jornada completa de 40h  (y el gobierno recibe un buen porcentaje de cada indemnización por despido) y facilitando luego más si cabe la contratación a jornada parcial a 20h o 12h (o menos) con tendencia salarial muy a la baja y como viene siendo, dando bonificaciones fiscales a las empresas (lo que se traduce en menos aportaciones a la Seguridad Social). El modelo capitalista "a lo yankee" que se vislumbra, traducido de la neolengua como " flexibilizar el mercado laboral", sin duda permitiría reducir notablemente el paro, más aún si eliminan de un plumazo las regulaciones laborales, cargándose los convenios colectivos, un gran adelanto en las reivindicaciones de la patronal y el mundo del liberalismo económico amante de la "mano invisible" y el  "Laissez-Faire". Estos a su vez se llenarían la boca diciendo que crean empleo, pero sin esperanzas de mejoría, sino todo lo contrario como es lógico, para la clase trabajadora.

Las condiciones de contratación a este paso, pueden llegar a ser las que se describen bien en las películas basadas en la revolución industrial. Están matando moscas a cañonazos, haciendo crónica la precariedad a base de reformas laborales que abaratan los despidos que dicho sea de paso, nunca son suficientes para calmar la voracidad de la patronal y están fomentado claramente la contratación a tiempo parcial, el 2x1, despida a uno y contrate a dos, no por el mismo, por menos precio. Bastaría para comprobar esta afirmación de primera mano con ir a unas cuantas grandes superficies del sector comercio de electrónica e informática y preguntar a los trabajadores su jornada, no es necesario recurrir a estadísticas del INE, este pequeño sondeo sería muy esclarecedor. Es algo que por suerte o por desgracia conozco bien por mi labor de delegado sindical y de PRL por CCOO en el sector que hago mención, incluso denuncié a la inspección de trabajo este tema y llevé a la empresa a juicio con un conflicto colectivo, que se perdió. Leer la sentencia viviendo el día a día en la empresa, da risa, el juez concluye que en la empresa no se trabajan horas extra. Supongo que el que tiene 20h de jornada semanales y trabaja 40 y hasta 50h porque lo obliga la empresa, con irregularidades en el cobro y devolución de días libres, sin haber firmado horas complementarias, no es merecedor para el juez de catalogarlo como horas extra, o más allá de la catalogación, evitar que se siga produciendo esta abusiva situación generalizada en el mundo del comercio. Están todas los organismos e instituciones al unísono en darle seguir manteniéndole la sartén por el mango a la patronal.

Es una epidemia en el mundo del trabajo, la precarización y empeoramiento de las condiciones laborales, sería más correcto calificarlo ya como cáncer, un cáncer social que en el puesto de trabajo incrementa riesgos y siniestralidad laboral física y psicosocial y fuera del mismo empeora las condiciones de vida de las personas (ver aumento de consumo de antidepresivos en un 80% desde el inicio de la crisis y las reformas), que no pueden ya ni conciliar su vida familiar. Están dando vía libre a que se trabajen horas extra que se pagan en negro o por lo contrario no se pagan. En el mundo del emprendimiento en el cual es necesario contratar mano de obra, estas medidas son alentadoras a la hora de crear negocios por el abaratamiento en la masa salarial pero es un arma de doble filo. Los servicios que se ofrecen tal y como está la economía interna del país en una sociedad de consumo con mayoría de consumidores o potenciales consumidores pobres, resulta fatídico, situación que en un mundo globalizado de libre mercado no afecta precisamente a las transnacionales que deslocalizan en su infinita búsqueda de producir barato y tienen infinidad de maneras de evadir el fisco. Lo anterior suele terminar en emprendedores arruinados con el banco y su negocio fagocitado por el pez gordo que se alimenta de la crisis que sufre el pequeño. Si se lleva a cabo la medida gubernamental anunciada de dación en pago para emprendedores y pequeños empresarios, más socialización en caso de sufrir pérdidas y quiebra todavía, por si ya fuera poco, pero nos estamos acostumbrando a pagar los platos rotos de otros. Por otra parte, de ninguna manera están incentivando mitigar la economía sumergida, ni de nuevos emprendedores ni tampoco de empresarios o autónomos ya consolidados por decirlo de algún modo dado lo volátil e inestable de los tiempos. Mejor ni hablar de grandes fortunas y grandes empresas y su fiscalidad.

Esa misma mañana uno de tantos directivos de Renault con tono grandilocuente decía, nuevamente recurriendo a indicadores macroeconómicos manipulados que: "España estaba siendo competitiva gracias a las reformas". Es cierto, somos más competitivos y exportamos más, pero lo estamos haciendo a base de hacer crónica la precariedad laboral y los recortes, de abaratar salarios, presión que sufre la clase trabajadora de forma directa a modo de IRPF, o indirecta con el IVA o la bajada en los servicios públicos también conocida como salario indirecto o diferido. Me permití hace tiempo la licencia de crear un concepto para esta situación que difundí en las redes sociales: "tercereuropeísmo", para referirme a los países del sur de Europa. Las industrias no tendrán que irse a buscar mano de obra barata a China, la van teniendo en sus países vecinos, dentro de la UE, lo que les evita gastos de logística y transporte. ¿Espera la empresa que representa ese señor vender muchos coches en España a personas que ganan 400€ al mes? ¿Tal vez si, pero volviendo a "flexibilizar" el crédito y creando otra burbuja que tendría que sanearse de nuevo con dinero público para los bancos o socializar pérdidas como referí anteriormente?. Todo lo que sea necesario con tal de no subir los salarios eso si. Los llamados "empresaurios" o sus asesores, a la hora de hacer reestructuraciones o cambios, no se les ocurre renegociar créditos o reducir gastos innecesarios, siempre recurren a la masa salarial, que para eso han estudiado empresariales y tienen grabado a fuego el pensamiento único neoliberal, of course.

Se pueden crear esos mismos puestos de trabajo pero de una forma totalmente distinta, con una banca pública que evite la usura y la especulación financiera. Haciendo inversión pública para crear tejido productivo. Repartiendo el trabajo ya existente, bajando la jornada laboral sin bajar salarios (recordemos que Francia tiene mucho más alto el SMI que España y una jornada de 35h, no es ninguna osadía). Sobretodo se puede crear una tasa de desempleo entorno al 0% o pleno empleo, yendo más allá de simples reformas, lo que implica cambiar de forma gradual el modelo productivo, planificando la economía. Bajo este modelo productivo no esperemos milagros, sólo más precariedad y la carga fiscal para los de siempre, los que producen con su fuerza de trabajo, los trabajadores.

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