21 de octubre de 2014

45.000 Expulsados de la Universidad

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Artículo escrito por Emilio José.
#Faltan45.000
  • Según un estudio realizado por el Observatorio del Sistema Universitario (OSU), las carreras universitarias son un 300% más caras desde que entró en liza la Ley Bolonia.
  • Por ejemplo, la carrera de Información y Documentación ha visto elevarse su precio desde los menos de 4.000 euros en 2007 a los casi 14.000 euros actuales.
  • El fuerte incremento del precio de las carreras ha sido continuado desde que entró en vigor la reforma educativa de Bolonia, pero el curso 2012-2013 vio el mayor incremento de las tasas con hasta un 67%.
  • A pesar del fuerte incremento de las tasas la reducción de la inversión por estudiante asciende a un 27% en los últimos 4 años.
  • El grado de Maestro de educación Primaria ha elevado sus precios a unos 8.000 euros, más de un 170% más.
  • Si comparamos los precios a nivel europeo y a paridad de poder adquisitivo,España es el 6º país más caro de entre 33 estados europeos estudiados por el OSU
  • Si nos atenemos a la comparación con la antigua UE-15 España tendría las 3ª tasas superiores.
  • En Europa hay 11 países donde los estudios universitarios de Grado son gratuitos.Precio de un Grado en paridad de compra (2013-14)
  • Mientras en casi todos los países de Europa el precio de estudiar un grado y un máster son similares, en España es hasta un 67% de media más caro el Máster que el Grado.
  • España es el 7º país más caro donde estudiar un máster universitario. Precio de un Máster en paridad de compra (2013-14)
  • En cuanto a las becas, en Europa no es habitual alinear los precios de las matrículas al rendimiento académico. Sólo cuatro países lo hacen y el incremento de las tasas por repetición de asignatura no es tan acusado.
  • La gratuidad de la educación está vinculada en Europa a la concesión de becas con altos importes (becas–salario), los subsidios económicos según la renta disponible y exenciones fiscales, sobre todo, reducciones en en IRPF.
  • Sólo 6 países más vinculan la concesión de becas a criterios académicos como hace España.
  • Un caso más paradigmático aun que el español de liberalización educativa es el británico, donde en 1998 los estudios universitarios eran gratuitos y actualmente tienen un coste de 12.000 libras anuales. Esto ha hecho que muchos estudiantes británicos estén exiliándose a países donde la educación es gratuita como Alemania.
  • Mientras en Alemania se plantean la evolución al descenso y la gratuidad en el coste de los estudios universitarios, España debate ideas geniales como implantar un sistema de prestamos bancarios tipo EEUU donde la deuda estudiantil supera el billón de dólares.
Hoy, 45.000 estudiantes han abandonado su carrera universitaria por no poder pagar estos brutales incrementos en las tasas.
La educación es un derecho, queremos a nuestr@s compañer@s de vuelta

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12 de octubre de 2014

Una chapuza anunciada

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Escrito por Emilio José.

Vaya otra chapuza… Yo conozco el Hospital Carlos por una enfermedad que traje de África y me pareció un hospital estupendo. Me trataron muy bien, sabían lo que hacían, tenían los medios… era un hospital muy a la altura, sobre todo para un país fronterizo con África y en el que mucha gente viaja a países donde estás expuesto a otras enfermedades. Y cuando los recortes le afectaron pensé: otra cosa que funcionaba bien y se lo han cargado con la austeridad. Y ahora ha pasado lo que tenía que pasar. El Carlos II era un hospital puntero y lo han desmantelado.”

(Reiner Wandler, corresponsal de Die Tageszeitung a Radiocable.com)
TeresaEbola
Un breve recorrido por la gestión (perdón, la chapuza y la inconsciencia) de la crisis del ébola:
El contagio por ébola de la auxiliar de enfermería del Hospital de La Paz, Teresa Romero, ha sido el primero fuera de África. (Dudoso honor para la “marca España”)
Médicos Sin Fronteras ha tratado durante los últimos 19 años en África a más de 4.000 pacientes y ha tenido, únicamente, dos contagios por el virus del ébola.
Debido a la política de recortes presupuestarios se decidió desmantelar elhospital Carlos III de Madrid. Este era el hospital de referencia para el tratamiento de enfermedades infecciosas, tropicales y pandemias.
Asimismo la unidad NBQ de la Unidad Militar de Emergencias que podría haberse hecho cargo de este caso sobre el terreno parece ser que también se ha visto afectada por los recortes presupuestarios. Aunque según fuentes citadas por un diario digital existió una propuesta del ejército para instalar un hospital de campaña en Torrejón con riesgo cero.
Cuando se decidió trasladar al primer misionero infectado por ébola para su tratamiento en España, el ministerio y la consejería de sanidad de Madrid sabían que no se contaba con los medios necesarios al haberse desmantelado el hospital Carlos III.
El ministerio de Sanidad alteró sus propios protocolos para adecuarlos a las deficiencias que para estos casos tiene el Hospital de La Paz. España no tiene un hospital con seguridad biológica de nivel 4, que es el nivel de seguridad requerido por la OMS para un caso de ébola.
Estos mismos protocolos de actuación no fueron puestos en conocimiento del personal médico que debería atender a los pacientes.
Se improvisó su ingreso en el hospital de La Paz con los peligros que ello conllevaría: La Paz carecía de los medios (por ejemplo, habitaciones de aislamiento con presión negativa) y los profesionales con la formación adecuada y, además, atiende a diario a miles de personas.
Finalmente, y felizmente, se decide su ingreso en la 6ª planta del Hospital Carlos III que sí tenía las indispensables salas de aislamiento con presión negativa. Esta planta se encontraba cerrada y son los mismos profesionales médicos los que, incluso, con sus propios medios privados se encargan de acondicionar y dotar de equipos y material a la planta.
Como también se carecía de personal médico, que anteriormente había sido dispersado por otros centros, se decidió que serían los profesionales de laUCI de La Paz los que atenderían rotativamente al paciente.
El personal carecía de formación alguna en riesgos biológicos. Recordemos que el personal especialista en este tipo de enfermedades infecciosas se dispersó tras el desmantelamiento del hospital Carlos III.
Según el testimonio de uno de los enfermeros que trataron al primer enfermo de ébola se obliga al personal a “desplazarse con coacciones y amenazas de perder su puesto de trabajo o abrírsele un expediente disciplinario si se niega a ser enviado al Carlos III”.
El personal llega a su puesto en el Carlos III sin conocer el procedimiento de cómo debe atender a un paciente de ébola o cómo hay de ponerse el traje de seguridad. Y sólo unos minutos antes de entrar en la sala del paciente parte del personal que queda del antiguo Carlos III les ayuda.
Tenemos que hacernos una idea de la importancia del proceso: el proceso de quitarse el traje dura unos 40 minutos. Es el momento “dónde está el máximo peligro de contaminación”, según dice la doctora Manuela Cabero de la organización Cruz Roja, que ha estado más de un mes en Sierra Leona atendiendo a enfermos del ébola. Durante el proceso se rocía a la persona tres veces con desinfectante (cloro).
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Este proceso (también, la puesta del traje, porque no puede haber ni un milímetro de piel expuesto al aire) se realiza bajo la supervisión de mínimo una persona. Bajo un protocolo muy estricto. Ninguna persona entra sola a la zona de riesgo, siempre entran personas pares para monitorizarse unas a otras.
Sin embargo, el curso dado a los profesionales de La Paz duró alrededor de media hora sin realizar las prácticas pertinentes. Según las palabras de uno de los profesionales sanitarios que recibió la formación: “El servicio de Medicina Preventiva del hospital imparte dos charlas informativas (45 minutos) de como son los equipos de protección personal necesarios. En aquellas charlas y por la inexperiencia del mismo personal que las impartía, los trajes se rasgaban, sustituían las calzas por bolsas de plástico, no existían escafandras completas y venían a decir poco más o menos que había que hacer un apaño para cubrirse la cara con cinta de carrocero.”
Encima de no cumplir el protocolo de seguridad, son los mismos trajes los que no cumplen las estrictas medidas de seguridad para una enfermedad tan contagiosa como el ébola: los guantes están sujetos con cinta adhesiva al traje. El traje no era de nivel 4, impermeable y con respiración autónoma.
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Una formación de poco más de media hora es absolutamente insuficiente y es una forma de proceder negligente: Médicos Sin Fronteras da una formación de dos semanas; Alemania de cinco días; Francia, una semana; Reino Unido tiene 4 hospitales de referencia y profesionales específicamente formados; Portugal tiene un hospital de referencia. Asimismo, todos los procesos formativos constan de su consiguiente entrenamiento y prácticas de cada situación real a realizar y sus pasos.
Además, al personal, según el mismo enfermero que venimos citando no se le hace ningún tipo de seguimiento ni medida epidemiológica cautelar. Una vez terminado su turno se marcha alegremente a su casa y al día siguiente, si no te toca volver al Carlos III pues vas a trabajar a la UCI de la Paz con enfermos de diversa etiología en muchas ocasiones inmunodeprimidos”.
Si el protocolo hubiera estado claro y en conocimiento de todos los implicados; si hubiera sido estricto como indicaba la gravedad del caso y no improvisado; si los profesionales hubieran estado bajo seguimiento y sometidos a pruebas; la enfermera no hubiera tenido que deambular por centros de salud y hospitales desde el 29 de septiembre: día que llamó al hospital informando que tenía más de 37 grados y síntomas de debilidad, pero como no tenía 38,6 grados no se activó “el protocolo de aislamiento” y se le dijo que fuera a su Centro de Salud donde se le recetó paracetamol.
Fue la misma Teresa la que decidió tomar medidas y no compartir baño con su marido.
El 2 de septiembre volvió a ponerse en contacto con el hospital para informar que se encontraba peor. En este momento tenía ya más de 38,6 grados, pero no se activó el protocolo. El día 6 volvió a llamar por encontrarse muy mal, pero le dijeron que llamará al SUMMA (servicio de urgencias) que le trasladaría a su hospital de referencia, Alcorcón.
Si el cúmulo de despropósitos ya había alcanzado unos límites difíciles de superar… La paciente fue trasladada en una ambulancia sin protección aun habiendo puesto en conocimiento que podría tener ébola. Esta ambulancia continuó en servicio durante 14 horas más trasladando pacientes…
Los médicos que atendieron a Teresa lo hicieron, primero, con guantes y mascarillas. El traje de aislamiento nunca tuvo el nivel adecuado: primero, nivel 1; luego, nivel 2. Aún sabiendo que era muy posible que estuviera infectada por ébola (nivel 4) y su estado de salud se deteriorara enormemente durante su estancia en Urgencias.
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Según la carta interna del doctor que le atendió, Juan Manuel Parra, el traje le quedaba pequeño y las mangas le quedaban cortas. Y una enfermera denuncia que tenían que quitarse el traje en la misma zona precintada(¡con sabanas y cinta aislante!)
El médico se enteró de los dos positivos de ébola por la prensa. La principal afectada, Teresa Romero, igualmente se enteró leyendo las noticias en su móvil.
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A pesar de haber avisado de la gravedad del caso y pedir el traslado de la paciente, Teresa estuvo en la urgencias de Alcorcón más de 16 horas. Las 21 personas que estuvieron con ella se encuentran en observación.
No debemos llevarnos a engaños, lo que ha ocurrido no ha sido un “error humano” ni un accidente. Ya por abril y mayo los sindicatos profesionales avisaron del grave riesgo en que se estaba incurriendocon el desmantelamiento del hospital Carlos III, el hospital de referencia para tratar el ébola según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ya se avisó antes de que se trasladara al primer misionero de las graves deficiencias que existían para poder atenderlo correctamente y sin peligro para la salud de nadie. Ya avisaron los profesionales de las graves negligencias que se estaban cometiendo: se improvisó una planta de atención a un virus muy infeccioso en 24 horas, se carecía de material y los profesionales no tenían formación, entrenamiento y protocolos de actuación. Se bajaron los residuos de la habitación de los fallecidos por ébola por los ascensores que usaban personal y pacientes.
Además, El 10 de agosto, la secretaria del Sindicato de Enfermeros de Madrid, Amelia Batanero, declaraba: “No queremos ser alarmistas, pero la gente que acude al Carlos III está un poco nerviosa. Y no solo porque se pueda contagiar. Es absurdo y peligroso que un enfermero esté un día tratando a Pajares en el Carlos III y al día siguiente vuelva a La Paz para trabajar en la UCI o con enfermos inmunodeprimidos. El ébola puede salir del hospital”. Y salió.
Esta noche cuando Teresa Romero se debate entre la vida y la muerte es indignante comprobar la actitud miserable y ruin del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez (médico para desgracia de su profesión), que echa la culpa a la enfermera acusándola de mentirosa, criminalizándola (incluso, ha criminalizado al médico de Alcorcón) después decomportarse con una absoluta incompetencia e ineptitud trayendo a los misioneros infectados de ébola sin tener ni proveer de las condiciones de seguridad y los materiales necesarios,poniendo gravemente en peligro, a sabiendas, de forma decididamente negligente la salud de los profesionales que atendieron a estos pacientes. Y luego está su actitud frívola e indecente de decir que no le importa dimitir porque tiene “la vida resuelta” como si no estuvieran en manos de sus decisiones la vida de decenas de profesionales sanitarios. Sólo hay un lugar para las acciones de este tipo de personaje: la cárcel.
Si unimos a esta actitud chulesca y prepotente, una ministra de Sanidad superada desde el principio por la situación, desaparecida, no sabiendo que contestar y con una gestión sanitaria, vistas ya las consecuencias de sus medidas, desastrosa para la Salud Pública; vemos la degeneración y descomposición que están sufriendo irremisible y rápidamente las instituciones políticas españolas carcomidas no sólo por la corrupción sino por la desvergüenza, la impunidad y la indecencia.
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11 de octubre de 2014

1976

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Escrito por Miguel Ortega.
  En 1976 pasaron muchas cosas. El 22 de febrero, el gobierno estadounidense reconoció haber realizado experimentos entre el ´45 y ´47 con humanos para estudiar el efecto de las radiaciones ionizantes en quienes fabrican bombas atómicas. El 24 de marzo Argentina sufrió un golpe de Estado militar que derrocó a Isabel Martínez de Perón y que dejaría cerca de 30.000 desaparecidos. El 1 de abril, en E.E.U.U se fundó la empresa de computadoras Apple Computer Company. El 29 de junio las islas Seychelles se independizaron del Imperio Británico y el 3 de julio Adolfo Suárez fue nombrado Presidente del Gobierno de España. También se aterrizó por primera vez en marte, James Carter ganó unas elecciones americanas muy ajustadas y Carrillo fue detenido en España tras su vuelta del exilio.
            Pero además, el 26 de agosto, en Yambuku (ciudad del norte de Zaire, actualmente República Democrática del Congo) se registra el primer caso de ébola en un profesor de escuela llamado Mabalo Lokela. Murió a los 14 días de manifestársele los primeros síntomas, entre vómitos indiscriminados, diarreas de sangre, sangrados internos y externos, debilidad muscular y otros efectos.
            Y es desde este verano, cuando esa misma enfermedad en un brote distinto, ha podido llegar a E.E.U.U y algunos países de Europa occidental, cuando se ha empezado a investigar seriamente sobre ella. Fue, para más datos, el 8 de agosto de este año cuando la OMS hacía una llamada a la solidaridad internacional en vistas al riesgo existente de una pandemia global. Es decir, que se mueran ellos no es portada nacional de ningún periódico, pero sí lo es cuando jugamos en casa.

Si se descubre una cura, un medicamento ¿se abriría excesivamente el mercado? No creo… hay pocos contagiados en occidente y no habrá muchos más. Es únicamente por el miedo, motor humano desde tiempos inmemoriales; pero no hay mucho miedo de que mueran otros. Ojalá se encuentre una vacuna contra el ébola que se distribuya por absolutamente todos los países afectados. Pero, a todos los grandes gobernantes internacionales os digo, que hay una enfermedad que es mucho más mortífera que el ébola en África, y que todavía está por erradicar. Se llama pobreza, y siempre hay tiempo de frenarla.

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7 de octubre de 2014

Sobre "Las controversias del lenguaje inclusivo"

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Escrito por @LoadUpYourGun y recibido a través de la sección de Libre Publicación.

Este texto es un análisis y respuesta a un texto escrito por “Daniel” para la sección de Libre publicación publicado por Hablando República. El texto en cuestión y que será citado se llama “Controversias del lenguaje inclusivo”, publicado (creo) en 2013. (http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2013/12/controversias-del-lenguaje-inclusivo.html)


Quiero dejar claro de antemano que se trata de una crítica teórica (e inevitablemente por ello política) y sólo se dirige hacia el texto, no hablo de militancias ni de apoyo particular a la causa feminista. También quiero dejar claro que yo no soy lingüista (si el autor del texto ha visto imprescindible comentar al inicio que él sí que lo es, me atengo a su criterio y lo dejo claro yo también).

El texto comienza reconociendo y reproduciendo que en ocasiones el lenguaje sí tiene un componente machista, pero que este componente no es intrínseco al lenguaje sino que sólo sale “a la luz” con el uso. Existen por tanto unas críticas particulares a expresiones y palabras machistas que sí son legítimas, y otras críticas y usos del lenguaje (posiciones extremas, en palabras del autor) no admisibles como puede ser el desdoblamiento de los plurales o “incluso emplear el género femenino para englobar ambos sexos”. Según la concepción del autor, utilizar el plural femenino es incluso más extremo que utilizar ambos plurales, como una especie del culmen del desdoblamiento.

A partir de aquí, comienza un conjunto de ejemplos que nos hacen descubrir que el género no es constante en cada lengua. De esta ristra de ejemplos saco en claro que pobrecillos aquellos ingenuos filósofos como Locke que pretendían construir un lenguaje mental (mentalés) común a todo miembro de la especie humana. No podemos entender cómo podría llegar a concebirse. Pero lleguemos al punto fuerte, el núcleo del artículo:

“Considero inapropiado tratar de modificar la lengua oral de los hablantes”. Pero esta variación lingüística no es intrínseca al propio lenguaje, esta sólo puede entenderse en una evolución dialéctica (histórica) entre lenguaje e ideología. Pretender que el lenguaje existe antes de la sociedad, que Dios nos revela el lenguaje y nosotros hablamos el idioma revelado, es ingenuo. El lenguaje no es un ente vacío cuya modificación es inapropiada, el lenguaje es una construcción social y, por tanto, ideológica. Negar el componente histórico, ideológico y social del lenguaje es, además de poco marxista, profundamente reaccionario. “La variación lingüística es una característica natural de cualquier idioma”. ¿Qué entiende aquí el autor con la expresión “natural”? Si es lingüista, seguramente defienda al hablar de características naturales del lenguaje el planteamiento de Chomsky de “lenguaje como estructura natural para adaptarse al medio”, incluso también su gramática generativa amparada en la recursividad del lenguaje. Se trata de una falacia naturalista oculta tras mantos de teoría del lenguaje. Afirmar que el lenguaje tiene unas características naturales y que por esosu modificación es inapropiada, sólo nos puede servir como ejemplo de la naturalización de un constructo social para su legitimación en el mundo, y no como explicación racional de causas. Esta falacia naturalista (denunciada en la Modernidad) se reviste de nuevas formas pero en esencia su crítica y demolición es análoga: basta con conocer el lenguaje del que la utiliza para refutarlo. 
“Insisto en que la lengua cambia a lo largo del tiempo de una manera natural”. Aquí continúa con la naturalización de los cambios lingüísticos: la lengua puede cambiar históricamente, sus usos pueden variar, pero no hay una evolución natural. La crítica de Everett al planteamiento chomskyano hegemónico en Massachusetts es clara: el lenguaje no es biológico, es una herramienta cultural. La cultura modela el lenguaje. Además, Everett logra encontrar una lengua sin recursividad: el pirahá, lo que desmonta la teoría biologicista-naturalista y profundamente hegemónica de Chomsky. Quizás por ello Everett sea una especie de "llanero solitario" vetado, perseguido y censurado por el "imperialismo" chomskyano.

El autor continúa afirmando que “los hablantes adaptan su lengua a las circunstancias tecnológicas, históricas y sociales”. Esta tesis se contradice contra el cambio natural del lenguaje. Si las lenguas evolucionan sociohistóricamente y el sistema de dominación de sexo/género (patriarcado) es una figura que afecta transversalmente de forma histórica y social, ¿no podría verse como una de las circunstancias a las que el lenguaje se ha adaptado como superestructura? ¿No estaría reflejando el lenguaje las características y la pura materialidad de este sistema de dominación? Justo a continuación, se afirma que esta evolución sociohistórica no tiene nada que ver con la alteración del sistema de asociación de referentes. Pero lo que no explica es cómo la relación objeto-significante sí que puede variar (y de hecho lo ha hecho) según las condiciones materiales. No siempre se ha llamado de la misma forma a lo mismo, y no sólo por posteriores descubrimientos sino también por la evolución lingüística: nuevos términos han sustituido a otros, por la simple razón de que una comunidad restringida de hablantes los ha sustituido y los ha vuelto hegemónicos. Centrándonos en la cuestión de género (como el autor se centra), tenemos el término clave queer. Este término comenzó siendo usado despectivamente como “desviado”, “torcido” para estigmatizar un colectivo oprimido. Pero este colectivo oprimido (no hablo de una evolución “natural” sino de una lucha continua por el significante, una lucha, un esfuerzo colectivo de resignificación) ha conseguido cambiar esa noción, y apropiarse el término. La resignificación positiva y la apropiación del término queer como propio no ha caído del cielo, no ha ido evolucionando por la lógica intrínseca del lenguaje: ha costado sudor, esfuerzo. Que leas la palabra queer y pienses en Butler o Preciado en vez de que te produzca rechazo y marginación es una conquista, no un regalo del lenguaje. El lenguaje no va evolucionando si no se combate cada batalla. Si nos quedamos paradas, no lograremos un lenguaje inclusivo.

El autor plantea un ejemplo histórico: La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en 1848. El término “hombre”, según el autor, es malinterpretado intencionadamente para excluir a las mujeres de la ciudadanía, pero no por culpa del lenguaje sino por culpa de los intereses machistas de la sociedad. Esto nos puede parecer lógico. Pero analicemos la perspectiva histórica, como marxistas que somos: no fue en 1848 sino en 1789 cuando se proclamó la primera Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y ya en su día, muchas mujeres se sintieron excluidas de esta construcción. Para muestra, podemos ver la oposición de Olimpia de Gouges, mujer, feminista y jacobina, que reclamó los Derechos Universales de la Mujer y la Ciudadana en contrapartida a la exclusión de la declaración principal. Hablo de exclusión porque durante el período de la Ilustración es muy común entre los filósofos (resaltamos en este caso la “o”) introducir un dique, una barrera en la universalidad que excluya siempre a algún colectivo. El ejemplo claro es Kant: su universalidad misteriosamente no se aplica a mujeres, no propietarios y negros de las colonias. Si Hegel intentaba “añadir algo” a la totalidad, la Ilustración siempre intenta arrancarle algo a esta totalidad. El argumento continúa: “La lengua no es extrínsecamente machista, pero puede llegar a serlo en la medida en que sus hablantes otorgan [...] sentidos machistas”. La lengua no es un regalo de los dioses, no cae del cielo y no es neutral. La lengua es una construcción social cuya estructura no es casual. Si la sociedad en la que fue construida fue machista, la lengua, como producto, va a tener siempre ese reducto: la lengua no existe antes que la civilización. Y esto el autor parece olvidarlo y recordarlo según le venga bien.

Esta última tesis se ve reflejada perfectamente en la afirmación “pero el problema [...] no es de la lengua, sino de las construcciones ideológicas que tenemos, o más bien, nos han transmitido a través de horas y horas de manipulación mediática”. ¿Cómo se transmiten esas construcciones ideológicas? La semiótica aquí es clara. La ideología no se transmite mediante telepatía, necesita unos cauces, unas formas: imágenes, estructuras, lenguaje. Considerar el lenguaje como algo puro y neutral que transmite algo perverso (de forma inconsciente) es absurdo. Pero el argumento continúa: “si esta frase [una frase sobre la interpretación del término ‘hombre’] es declarada en una sociedad no solo legal, sino social y económicamente igualitaria, interpretaríamos tanto hombres como mujeres”. Postular una supuesta sociedad sin desigualdad es utópico y se asemeja bastante a las teorías contractualistas, aquellas que sólo eran capaces de proceder mediante intuiciones y divagaciones sobre la organización social. Es idealista pensar cómo sería interpretada una palabra en una sociedad que no existe, sin preguntarse siquiera si esa palabra podría tener cabida en esa sociedad hipotética.

Pero ahora realmente empieza la fiesta: el autor cita a un tal Pedro Álvarez de Miranda, un hombre que reconoce abiertamente (y muy despectivamente) que ni siquiera tiene ni idea de lo que se está hablando: “no he tenido paciencia para echarme al coleto todas esas guías que sobre el lenguaje no sexista han proliferado”. Si no sabes ni siquiera dónde está el debate mejor cállate, debería ser una máxima en todo discurso que busque sacar algo en claro. El autor citado afirma que el masculino, en el castellano, es el género no marcado. Y eso es lo único que nos debería bastar para dejar de hacer el ridículo y tratar de construir un lenguaje inclusivo. Pero si rascamos un poco, es curioso que el masculino sea el género no marcado, el neutro: el género masculino se ha presentado siempre como lo neutro, y el género femenino como lo marcado, como lo coloreado (como una otredad que, como Simone de Beauvoir afirmaba, siempre existe con referencia al género masculino). ¿Quién ha convertido el masculino en el género neutro? ¿Y de qué forma lo ha hecho?

Ahora, el autor citado, de forma prepotente y sin absoluta gracia, compara la invisibilización y marginación del género femenino con la invisibilización del plural con respecto al número singular, olvidando (o queriendo olvidar intencionadamente) que no existe absolutamente ningún colectivo que se sienta excluido del singular, porque la condición de ser humano implica, inevitablemente, cierta individualidad. De esta repugnante forma se expresa: “que yo sepa, no ha surgido por ahora ninguna Plataforma Ciudadana en Defensa de la Intolerable Discriminación del Plural [...]”. La clave para esta invisibilización es la expresión ‘de la misma manera’ en esta cita: “El masculino es el género no marcado, de la misma manera que el singular es el número no marcado”. Acaba afirmando que tratar de cambiar las convenciones “de un plumazo” acaba por “rozar el absurdo”. Nadie ha hablado nunca en la lucha feminista por el significante de cambiar las convenciones de un plumazo. Es más, las feministas somos conscientes de que es una lucha dura, que necesita esfuerzo, repeticiones, y convencer de un uso más apropiado. Corregir los errores (absolutamente a quien sea, sobretodo a nosotras mismas) y aprender es la forma de construir un lenguaje más justo. Y no sale gratis: intimidaciones, burlas y adjetivos repugnantes se vierten a diario contra las que intentan concienciar desde las asambleas o redes sociales. Pero el género de las oprimidas, el género de las que resisten (en palabras de Despentes) sigue sin ceder un milímetro en su lucha por el significante, pues sabe lo que se juega en él.

El texto (ya no sé si del autor o del autor citado) continúa dándonos una lección sobre Saussure que agradecemos, pero no le vemos su utilidad: el autor cita a Saussure pero después no le utiliza para nada. Y esto es lógico. Desde aquí reto a cualquiera a buscar un texto de Saussure que sirva para legitimar una evolución natural del lenguaje, o para legitimar una estructura de lenguaje como adaptada al medio. Sencillamente, no existe. Para Saussure el significado no es subjetivo como afirma el texto, sino arbitrario. La convención en Saussure existe, pero se puede quebrar (y de hecho se quiebra) en aspectos determinados. Las feministas no queremos abolir el lenguaje (algo imposible) sino quebrar ciertos significantes y reasignarlos. Y, vuelvo a repetir, traedme un texto de Saussure que impida hacer esto. O si no, debemos vernos obligados a considerar la referencia a Saussure como descontextualizada y banal para el desarrollo del texto. Parece que al autor se le olvida que fue Saussure el que habló de la dialéctica diacronía-sincronía, una dialéctica presente en todo el estructuralismo, en el que el aspecto sincrónico trata en efecto de esto que estamos hablando: el desarrollo de una lengua en el tiempo, las transformaciones en el significante que hacen evolucionar una lengua, en términos que se sustituyen sin llegar a formar un sistema cerrado. La evolución en Saussure es incontestable, y citarle para legitimar posturas reaccionarias me parece miope y peligroso. Aún así, agradecemos la lección sobre la relación entre significante y significado.
“Por convención, esta frase engloba a estudiantes de ambos sexos”. Si la convención está clara y no podemos sino sentirnos identificadas con el sintagma ‘los estudiantes’, ¿cómo podemos explicar entonces el citado ejemplo anterior de 1848?

Justo a continuación viene el argumento contra la subsunción de ambos géneros bajo el femenino: “La imagen mental, adquirida de manera natural [vuelve la naturaleza y no se va], que los hablantes tienen de ‘nosotras’ es la de dos o más personas de sexo femenino; nunca interpretaríamos que ese pronombre reuniese a hombres y mujeres”. Dejando aparte que nosotras sí hemos logrado interpretarlo así (no de forma ‘natural’ caída del cielo sino simplemente corrigiéndonos, descubrimos el quid de la cuestión, el aspecto fundamental que estaba detrás de todo y nos lo aclara todo de golpe: no es la convención, no es lo ‘natural’ sino, simplemente, la costumbre, el hábito, lo que nos impide construir un lenguaje inclusivo. Podemos citar aquí a Mill cuando afirma que lo antinatural es sólo lo desacostumbrado, y el problema queda iluminado desde el último ángulo que parecía confuso.

Si la tradición es motivo para defender una injusticia, quizás debería terminar aquí el escrito. Pero como creo que no es así, quizás vendría bien preguntarse de dónde viene esa tradición, preguntarse por qué al hablar de ‘nosotras’ lo identificamos exclusivamente con el género femenino. Si el problema es la costumbre, no os preocupéis. Podemos utilizar ‘nosotras’ hasta que os suene natural
De hecho, llevo utilizándolo durante todo este texto y no ha pasado nada, habéis continuado leyéndolo. A riesgo de volverme autorreferencial, acabo planteando que no existe lo “meramente lingüístico” (como afirma textualmente el texto), sino que todo, absolutamente todo, es social. La lengua es la única vía de socialización que tenemos y nos toca a nosotras ganar el significante. No se producirá un descenso objetivo de machismo en la sociedad, no bajará el número de mujeres asesinadas por ese terrorismo estructural y organizado mal llamado violencia “de género”. Pero sí cambiaremos nuestra forma de ver, interpretar, y analizar (tanto a un nivel semiótico como epistemológico) el mundo. Lo violento, lo antinatural, no es intentar cambiar una injusticia (como es la invisibilización objetiva del género femenino). Lo violento es perpetuar esta injusticia como neutral, como meramente lingüística.



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4 de octubre de 2014

Religión y otras mentiras‏

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Escrito por Miguel Ortega.

De un tiempo a esta parte no se habla más que del Estado Islámico (EI). El EI ha hecho esto, el EI ha hecho lo otro, EI arriba, EI abajo… Parece que los yihadistas hubieran dado un golpe de Estado en la luna. Y no es para menos.

Todas las religiones tienen unos principios, y quien eche un ojo a la Biblia leerá “amarás al prójimo como a ti mismo”. Pero si lees el Corán, leerás prácticamente la misma idea. Entonces, ¿por qué existió la Inquisición, cuya misericordia se arrastraba por los suelos como las serpientes? ¿Por qué los yihadistas decapitan, torturan o agujerean a los infieles? ¿No se supone que se les debe amar, perdonarles, y comprender su ignorancia? Las religiones, a pesar de ser un invento del hombre para el hombre, se han convertido en un invento del hombre contra hombre, que genera más odio que amor en la humanidad.

Si yo veo un musulmán por la calle, ¿tengo que degollarle porque se está librando una guerra santa? ¿Y me degollará él a mí por la misma razón? Cuando yo veo un musulmán por la calle agacho la vista y sigo caminando; igual que si pasa un cura, un ortodoxo judío, un agnóstico o un ateo.

Nos empeñamos en calificar y encuadrar a las personas por su color político, color de piel, o ahora y siempre, por su religión. La diferencia, es que los pertenecientes al EI están dispuestos a matarnos por no practicar su misma religión. Parece difícil que venzan, teniendo en cuenta que la Coalición Internacional tiene un potencial humano y armamentístico que supera su alcance dos o tres veces. Pero desde luego es imposible que convenzan, y quizá lo más plausible es que generen un odio generalizado hacia los musulmanes que les va a perjudicar a ellos, culpables, y a otros que conviven perfectamente con nosotros, inocentes.

Parece, finalmente, que Saramago fue más inteligente que cualquier Dios musulmán, judío o cristiano, al afirmar que en ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, solo han servido para separar, para quemar, para torturar.

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