11 de octubre de 2014

1976

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Escrito por Miguel Ortega.
  En 1976 pasaron muchas cosas. El 22 de febrero, el gobierno estadounidense reconoció haber realizado experimentos entre el ´45 y ´47 con humanos para estudiar el efecto de las radiaciones ionizantes en quienes fabrican bombas atómicas. El 24 de marzo Argentina sufrió un golpe de Estado militar que derrocó a Isabel Martínez de Perón y que dejaría cerca de 30.000 desaparecidos. El 1 de abril, en E.E.U.U se fundó la empresa de computadoras Apple Computer Company. El 29 de junio las islas Seychelles se independizaron del Imperio Británico y el 3 de julio Adolfo Suárez fue nombrado Presidente del Gobierno de España. También se aterrizó por primera vez en marte, James Carter ganó unas elecciones americanas muy ajustadas y Carrillo fue detenido en España tras su vuelta del exilio.
            Pero además, el 26 de agosto, en Yambuku (ciudad del norte de Zaire, actualmente República Democrática del Congo) se registra el primer caso de ébola en un profesor de escuela llamado Mabalo Lokela. Murió a los 14 días de manifestársele los primeros síntomas, entre vómitos indiscriminados, diarreas de sangre, sangrados internos y externos, debilidad muscular y otros efectos.
            Y es desde este verano, cuando esa misma enfermedad en un brote distinto, ha podido llegar a E.E.U.U y algunos países de Europa occidental, cuando se ha empezado a investigar seriamente sobre ella. Fue, para más datos, el 8 de agosto de este año cuando la OMS hacía una llamada a la solidaridad internacional en vistas al riesgo existente de una pandemia global. Es decir, que se mueran ellos no es portada nacional de ningún periódico, pero sí lo es cuando jugamos en casa.

Si se descubre una cura, un medicamento ¿se abriría excesivamente el mercado? No creo… hay pocos contagiados en occidente y no habrá muchos más. Es únicamente por el miedo, motor humano desde tiempos inmemoriales; pero no hay mucho miedo de que mueran otros. Ojalá se encuentre una vacuna contra el ébola que se distribuya por absolutamente todos los países afectados. Pero, a todos los grandes gobernantes internacionales os digo, que hay una enfermedad que es mucho más mortífera que el ébola en África, y que todavía está por erradicar. Se llama pobreza, y siempre hay tiempo de frenarla.

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