10 de julio de 2014

Ostalgie, la nostalgia del Este

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Un artículo de Cristina Barrial
Saudade es una palabra portuguesa de difícil traducción, pero hay quien la equipara a la nostalgia o melancolía producto de una alegría ya ausente, como la morriña para los gallegos, o la señaldá para los asturianos. Es el dolor del recuerdo. En la Alemania Oriental también tienen su propio vocablo: ostalgie, un juego de palabras entre Ost (este) y Nostalgie (nostalgia), es decir, la nostalgia de los habitantes de la Alemania del Este respecto a la antigua República Democrática Alemana (RDA) y a los tiempos anteriores a la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, con la consiguiente reunificación. Este término hace referencia, sobre todo, a la pérdida de los productos que definían a la Alemania Oriental y que dejaron de ser producidos debido a la absorción o cierres de las empresas del Este -pepinillos Spreewaldgurken, el vino Rotkäppchen, las galletas Russisch Brot- así como a toda su producción cultural.
Lo que sabemos acerca de la RDA es poco, si acaso algún film norteamericano donde se nos bombardea con la figura de la Stasi como representación de la  represión y el control escondido en los armarios de todas las casas de la Alemania Oriental. Sin embargo, en ocasiones es necesario mostrar la Historia que escribieron los no vencedores y, en consecuencia, no recogida en los libros.
Estatua de Lenin siendo retirada de la plaza (Good Bye Lenin)

La formación de la República Democrática Alemana supuso la creación de un Estado democrático y antifascista –valga la redundancia-, que centró gran parte de sus esfuerzos en educar a las nuevas generaciones en los valores socialistas (“Seid bereit, immer bereit”: estad listos, siempre listos) y la solidaridad internacionalista: alrededor de 6.000 chilenos se exiliaron a la RDA tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet, mientras que países como Angola, Vietnam, Nicaragua o Palestina recibieron instrucción militar y apoyo logístico.
La República Democrática Alemana se posicionó quinta en tejido industrial a nivel europeo, un tejido industrial basado en unas empresas que, tras la reunificación y la creación de la instituciónTreunhandastalt, fueron enviadas al oeste y privatizadas, dejando una deuda de 260.000 millones de marcos, una pérdida de tres millones de puestos de trabajos orientales y una reducción de la industria del este a la mínima expresión.
Pero la palabra ostalgie bien podría ser entonada por una voz de mujer, y es que en 1985el 49% de la población activa de la RDA eran mujeres, una cifra que la Unión Europea no alcanzaba en el año 2000 (43,5%). La triple K que regía la vida de la mujer (“Kirche, Kinder und Küche”: niños, cocina, iglesia) se vio sustituida por una incorporación de la mujer a la vida laboral y su consiguiente empoderamiento: desde 1984 el 80% de las mujeres en edad de trabajar lo hacían, mientras que si nos remontamos 22 años antes, en 1962, esta cifra ya rondaba el 70%. En 1989, justo antes de la caída del Muro, el porcentaje era del 92%. Para reducir la desigualdad de salario entre hombres y mujeres –debido a que las segundas se dedicaban a labores menos cualificadas- el estado brindaba formación para aquellas que, ya teniendo trabajo, quería elevar su nivel de titulación. Este tipo de programas permitían desatender temporalmente el puesto de trabajo para continuar formándose y, al mismo tiempo, continuar percibiendo el 80% del salario.
Además, en materia de aborto, las políticas orientales nada tenían que envidiar a las actuales en el Estado español –antes de la Ley Gallardón-, ya que garantizaban el aborto libre en los primeros tres meses, mientras que las mujeres de la RFA sólo podían realizarlo en caso de violación o peligro de la vida de la madre, viéndose obligadas a acudir a la Alemania Oriental clandestinamente. Un dato a destacar es el porcentaje de madres solteras en la RDA, un 16%, frente al 10% de la RFA. Se resquebraja, por tanto, la familia patriarcal, célula de la estructura social de clases: la mujer dejaba su papel de mano de obra casera que nada costaba a la burguesía.
Ostalgie es el huella de aquellos que vivieron la RDA y ahora viven la Alemania capitalista de la Unión Europea. Ostalgie es lo que sienten las mujeres que soñaban con ser la soviética Valentina Tereshkova, primera mujer cosmonauta en viajar al espacio exterior. Pero mirar hacia atrás no significa seguir avanzando. El cosmos como horizonte. 

También en LaColumna.cat

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