7 de diciembre de 2013

Como niños

0
Publicado por

Escrito por Miguel Ortega.


Nietzsche decía algo así como que la mayor evolución a la que puede aspirar el ser humano es volver a serun niño. Imaginemos por un momento que se hace realidad, que volvemos a ser un niño todos y cada uno de nosotros: los obreros dejarían de hacer superposiciones de ladrillos y cemento y jugarían a los cochecitos con ellos; los mineros solo llevarían un disfraz sin temor a morir entre el infierno y la tierra; los banqueros, políticos y demás señores trajeados, en lugar de darnos miedo, se pondrían a dibujar con sus plumas sobre los contratos y embargos soles, lluvias y montañas para que todo el dolor que produce el dinero se convirtiera en papel mojado; los profesores se subirían encima de la mesa a dormir como marmotas porque sus alumnos todavía no habrían nacido, o dibujarían en la pizarra monorraíles sin trenes o dibujos muy barrocos para poder borrarlos al terminar la clase.

Volveríamos a babear, a caernos cada dos por tres mientras caminamos, a ser dependientes de alguien que, evidentemente, no existiría porque todos volveríamos a ser bebés; y a mí me gusta imaginar que entonces, ante las mismas necesidades, entre todos nos ayudaríamos para comer, limpiarnos, y solventar las necesidades (todas primarias, por supuesto) que no pudiéramos cubrir por nosotros mismos.
Pero sobre todo volveríamos a no saber juzgar, odiar ni dañar. Nos daría igual ser de izquierdas o de derechas; ser negro, blanco, azul o amarillo; ser del Sevilla o del Betis; ser rico o ser pobre... daría exactamente igual porque la única preocupación que tendríamos sería buscar a alguien con quien jugar esa misma tarde o cómo hacerlo para evitar hacer los deberes de la próxima semana.

Es imposible que nos reconvirtamos en niños, al menos físicamente; pero quizá sí serlo de espíritu, y ese es el legado que nos dejó Nelson Mandela. Nos enseñó a dejar de mirar al hombre negro o a la mujer negra, al hombre blanco o a la mujer blanca, a un niño rico o a un niño pobre; al presidente de un país o al último obrero de una obra para que viéramos lo más importante de cada uno de ellos. A partir de ese momento, solo veríamos a personas.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Lecturas Populares

Suscripción al blog.

Seguidores en Blogger