11 de septiembre de 2013

Salvador Allende, EEUU y el Golpe Militar fascista de A. Pinochet

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A cuarenta años del golpe

Escrito por Itobé 

Salvador Allende Gossens (25 de junio de 1908 – 11 de septiembre de 1973), Presidente del Gobierno Revolucionario de la Unidad Popular (3 de noviembre de 1970 – 11 de septiembre de 1973), nace en Valparaíso, en el seno de una familia de claras convicciones laicas y progresistas. Dedicó su vida a la lucha por el bienestar del pueblo, primero como médico, luego como senador y finalmente como presidente de Chile; participó en la fundación del Partido Socialista de Chile y fue un firme combatiente frente al fascismo.

Hombre profundamente humano, sensible con el arte, deportista, viajero, cultivador de la amistad; se solidarizaba con las luchas sociales en el mundo entero, admirador de la revolución cubana y de Fidel Castro, al que llamaba Comandante de la Esperanza Latinoamericana; entendía la política como construcción de futuro, como voluntad de cambio.

Allende
Allende llegó a la Presidencia de la República el 3 de noviembre de 1970 a través de elecciones libres, pese al intento por parte de Nixon de evitarlo a toda costa con dos planes fallidos: el Track one, consistente en que el Congreso eligiera al opositor Alessandri y este dimitiera para convocar nuevas elecciones y apoyar a la derecha; y el Track two, consistente en crear un clima de inestabilidad para que las fuerzas armadas anularan la elección, a través del secuestro del comandante en jefe del ejército que al final resultó asesinado.

Elegido por el pueblo soberano y como líder de la Unidad Popular (coalición socialista-comunista), el Compañero Presidente inició la “vía chilena al Socialismo” con numerosas propuestas:
  • Estatización de las áreas «claves» de la economía.
  • Nacionalización de la Gran Minería del Cobre.
  • Aceleración de la reforma agraria.
  • Congelamiento de los precios de las mercancías.
  • Aumento de los salarios de todos los trabajadores, pagándolos con emisión de billetes.
  • Modificación (con un clima de euforia económica) de la constitución y creación de una cámara única.
Pero el 11 de septiembre de 1973 se consumó la traición. Después de recibir una llamada telefónica alertándole del Golpe Militar, a las 7:15 a.m., Allende se dirige en su Fiat 125 alPalacio de la Moneda junto a una escolta (GAP) de 23 hombres, porta un fusil AK-47 (regalado por su amigo Fidel Castro), va decidido a combatir hasta la muerte defendiendo el Gobierno constitucional, legítimo y popular de Chile frente al Golpe fascista.

Los golpistas le lanzan un ultimátum: rendirse y renunciar a su cargo, ofreciéndole transporte para abandonar el país con familiares y colaboradores. Allende rechaza indignado y prosigue la resistencia. Tras cargar numerosas armas exclama: “Así se escribe la primera página de esta historia, mi pueblo y América escribirán el resto”.

El Presidente reiteró su decisión de combatir hasta la última gota de sangre y pronuncia que pagará con su vida la lealtad al pueblo.

A las 2:00 p.m., después de 5 horas de combate, Salvador Allende se encuentra parapetado en una esquina del Salón Rojo, los fascistas irrumpen y le disparan en el estómago, un segundo impacto en el pecho lo derriba y ya moribundo es acribillado a balazos. En medio del combate, compañeros del presidente toman su cuerpo inerte y lo conducen hasta su despacho, lo sientan en la silla presidencial, le colocan la banda de presidente y lo envuelven en una bandera chilena. Tras 7 horas de duro combate, los golpistas toman el poder.

Documentos desclasificados (transcripciones de conversaciones telefónicas entre el presidente de EE.UU. Nixon y su Secretario de Estado Kissinger) por el Archivo Nacional de Seguriad rebelan la injerencia, una vez más, del Imperio en la soberanía de un pueblo; nos muestran la mano del Vecino del Norte por controlar la independencia del Sur, su patio trasero.
 desclasificado

La traducción de la transcripción:

l. Helms/Kissinger, 12 de septiembre 1970, 12:00 a.m.
Ocho días tras la elección de Salvador Allende, Kissinger le dice al director de la CIA Richard Helms que está convocando a una reunión del comité de los 40 – el comité que determina operaciones encubiertas en el exterior. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, declara Kissinger. Helms informa de que ha enviado a un emisario de la CIA a Chile para obtener asesoría de la situación de primera mano.

2. Presidente/Kissinger, 12 de septiembre 1970, 12:32 p.m.
En medio de un informe de Kissinger a Nixon sobre el estatus de una crisis terrorista de con rehenes en Amman, Jordania, le dice al presidente que “el gran problema hoy es Chile”. El ex director de la CIA y miembro de la directiva de ITT John McCone ha llamado a la prensa a actuar contra Allende; el amigo de Nixon y director de Pepsi Donald Kendall ha traído a Washington al magnate de los medios chilenos Augustine Edwards. Nixon veta la propuesta del Departamento de Estado de “ver qué podemos conseguir (con Allende)”, y ordena a Kissinger: “no dejes que lo hagan”. El presidente solicita ver todos los cables sobre Chile y tener una panorámica sobre “cuáles son las opciones”.

3. Secretario Rogers, 14 de septiembre 1970, 12:15pm (pag. 2)
Después de que Nixon habla con el Secretario de Estado William Rogers sobre Chile, Kissinger habla con él el 14 de septiembre. Rogers coincide con reticencias en que la CIA debería “estimular un resultado diferente” en Chile, pero advierte que debería hacerse discretamente para que no se expusiera la intervención de Estados Unidos contra un gobierno democráticamente elegido. Kissinger le dice firmemente al Secretario Rogers que “la visión del presidente es hacer lo máximo posible para impedir que Allende asuma el poder, pero a través de fuentes chilenas y con perfil bajo”.

4) Presidente/Kissinger, 4 de julio 1973, 11:00 a.m.
Durante sus vacaciones en San Clemente, Nixon llama a Kissinger y discute la deteriorada situación en Chile. Dos semanas antes, fracasó un intento de golpe contra Allende, pero Nixon y Kissinger pronostican más tormenta. “Creo que el chico de Chile puede tener algunos problemas”, afirma Nixon. “Oh, tiene problemas enormes... definitivamente está en dificultades”, responde Kissinger. Ambos comparten recuerdos de tres años antes cuando trataron encubiertamente de impedir la investidura de Allende. Nixon culpa al director de la CIA Richard Helms y al antiguo embajador estadounidense Edward Korry por el fracaso en detener a Allende; “la embarraron”, afirma. La conversación gira luego a la evaluación de Kissinger del estreno de la obra “Gigi” en Los Angeles.

5) Presidente/Kissinger, 16 de septiembre 1973, 11:50 a.m. 
En su primera conversación sustantiva después del golpe militar en Chile, Kissinger y Nixon discuten sobre el papel de Estados Unidos en el derrocamiento de Allende, y la reacción adversa en los medios de comunicación. Cuando Nixon pregunta si la “mano” de Estados Unidos aparecerá en el golpe, Kissinger admite que “los ayudamos” y que “(referencia borrada) creamos condiciones tan grandes como fue posible”. Los dos se lamentan sobre lo que Kissinger denomina la “gimoteante” prensa liberal. “En el período de Eissenhower”, afirma, “seríamos héroes”. Nixon le asegura que el pueblo apreciará lo que hicieron: “déjame decirte que no le van a comprar esta basura a los liberales esta vez”.

Salvador Allende demostró su dignidad, honor, valor y heroísmo. Un hombre cuyas armas fueron siempre la pluma y la palabra. Sembró semillas que hoy germinan en una América Latina cada vez mas libre, soberana e independiente.

Salvador Allende vive en el amor por los sueños, por la esperanza y sigue llamando, inclaudicable, a la unidad. A los golpistas “la historia los juzgará”.

allende

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