14 de julio de 2013

Sin ciencia, sin futuro

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Escrito por Iria Meléndez.

"El secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlos ignorantes."
Robespierre


Sin ciencia no hay esperanza ni progreso, no hay educación. La situación es absolutamente dramática, la falta de planificación es bochornosa, dejando en la estacada a  jóvenes científicos con el doctorado a medias, sin becas y sin institutos de investigación, además de la trágica situación en la que se encuentran miles de alumnos que quieren acceder a la universidad y  por falta de recursos no pueden.

Recortes en sanidad, en educación, en ciencia, los pilares de una sociedad que aspira a mantenerse, a resolver problemas y superar una crisis esencialmente creada fuera de ella. Mientras tanto, el gobierno tiene la desfachatez de calificar la situación delCSIC comono catastrófica, sino más bien “difícil”, y ante esta situación parece que la Secretaria de Estado de I+D+i aprobará una partida de 50 millones de euros para este organismo, basta ya de medidas cortoplacistas y criterios utilitaristas. Revistas de prestigio como Nature, se hacen eco de la grave situación de la investigación en España, y mientras en el país de la piruleta, qué?

Se lleva recortando la partida de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) al CSIC
desde 2009 hasta llegar a la situación actual: al límite de su cierre. Así pues, la falta de financiación en el CSIC se debe a que han priorizado en otros sectores. ¿Cómo es posible que se puedan invertir 1.700 millones para organizar unos juegos olímpicos?,  ¿O que se destinen más de 13 millones de euros mensuales a la iglesia Católica?     
Con los recortes en ciencia se están destruyendo miles de ilusiones. Queremos explorar, queremos llevar nuestras capacidades hasta sus límites, y queremos apreciar lo que podemos hacer. Pero el gozo de la creación es algo que muy pocas personas tiene la oportunidad de tener en nuestra sociedad: los artistas consiguen tenerlo, y también los artesanos y científicos.

Si has tenido la suerte suficiente de haber tenido esa oportunidad, sabes que es una gran experiencia. Uno se sorprende una y otra vez por las maravillas de lo que va descubriendo, y lo estás descubriendo incluso aunque otra persona lo hubiese hecho antes. Entonces, sí puedes añadir un pequeño elemento a lo que ya se sabe y eso resulta muy excitante y si estás acompañada mejor todavía 

Cortar de cuajo la ciencia fundamental que tiene como guía la curiosidad es como comerse la semilla del maíz. Quizá nos quede un poco para comer el próximo invierno, pero ¿qué plantaremos para alimentarnos nosotros y nuestros hijos los inviernos siguientes?


¿Por qué se debe subvencionar la curiosidad?, se preguntaba Carl Sagan en el capítulo Maxwell y los bichos raros  en su libro El mundo y sus demonios? . Cito textualmente porque vale la pena tenerlo presente:

“Maxwell no pensaba en la radio, el radar y la televisión cuando garabateó por primera vez las ecuaciones fundamentales del electromagnetismo; Newton no soñaba con el vuelo espacial o los satélites de comunicación cuando entendió por primera vez el movimiento de la Luna; un tal señor Fleming desea estudiar los gusanos en el queso oloroso; una mujer polaca desea tamizar toneladas de mineral del centro de África para encontrar cantidades mínimas de una sustancia que, según dice, resplandecerá en la oscuridad; un tal señor Kepler quiere escuchar las canciones que cantan los planetas".


Alejarse de la investigación fundamental constituye una falta de fuerza, de imaginación y de esa visión de futuro que todavía no parecemos dominar. A uno de esos extraterrestres  hipotéticos podría parecerle asombroso que estuviéramos planeando no tener un futuro”.
Algunos se preguntarán, ¿para qué sirve la investigación básica?, muchos tendrán el prototipo de científico “loco”, excéntrico y apartado del mundo. Nada más alejado de la realidad, esto no es más que un prejuicio, ya que la ciencia básica tiene una gran repercusión en la sociedad.


Recuerdo ahora dos científicos que han acercado la ciencia a la sociedad:
"La ciencia ha sido el medio para nuestra supervivencia. Es nuestro derecho de nacimiento. Cuando por indiferencia, falta de atención, incompetencia o temor al escepticismo, alejamos a los niños de la ciencia, les estamos privando de un derecho, los despojamos de las herramientas necesarias para manejar el futuro"
(Carl Sagan).

"La palabra mundano es hoy en día sinónima de aburrido y simple; y realmente no debería, tendría que significar lo contrario, pues viene del latín "mundus" que significa mundo. Y el mundo es cualquier cosa menos aburrido, el mundo es maravilloso. Hay poesía real e el mundo real. La ciencia es la poesía de la realidad."  
Richard Dawkins.

Ya Carl Sagan, afirmaba, con toda razón, que “Los valores de la ciencia y los valores de la democracia concuerdan; en muchos casos son indistinguibles... La ciencia prospera con –y de hecho, requiere de– el libre intercambio de ideas; sus valores son opuestos al secreto.” En este sentido, para Sagan, una formación científica en los ciudadanos, que fomente el pensamiento crítico, promueve también los hábitos mentales necesarios en una verdadera democracia (es decir, una en que los ciudadanos razonen, al menos en parte, su voto, y no se dejen llevar totalmente por la propaganda o las promesas sin sustento.

Cómo decía Zizek: "Actualmente no sabemos qué tenemos que hacer, pero tenemos que actuar ahora, porque las consecuencias de la inactividad podrían ser catastróficas”.

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