14 de mayo de 2013

Hegel se conecta a Facebook: risa y civilización contra América Latina. ¿Quiénes son los salvajes?

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"La lectura del periódico es la oración matinal del hombre moderno." Georg Hegel 
Circula por Facebook una foto de la página Memes Hegelianos en la que se contrapone la racionalidad europea encarnada en Hegel a la estupidez y la ignorancia representadas por tres presidentes latinoamericanos. Latinoamericanos y progresistas. Este podría parecer un detalle inocente o casual, pero no lo es. La imagen no deja de ser un chiste (de mal gusto), pero constituye una valiosa prueba que revela la efectividad de la campaña de desprestigio vertida por los grandes medios de comunicación privados contra la izquierda latinoamericana. Una campaña con marcados tintes racistas en la que los rasgos culturales propios de los países latinos se han convertido en objeto de mofa.

El salvajismo y la barbarie, esas palabras que tanto gustaban a Hegel, dominan hoy América Latina. Esa es la idea que la prensa nos ha vendido y que reproduce un alumno mediocre del filósofo alemán, que-preocupantemente-cuenta con más de un millar y medio de seguidores en Facebook.

Bailar y cantar, pecado del sur y virtud del norte

La prensa nos ha fabricado la opinión de que los presidentes latinoamericanos de izquierdas son caudillos que encandilan a la gente ingenua con peligrosos recursos populistas como la canción. Muchos chistes hicieron los grandes medios, de Intereconomía a La Sexta (con Buenafuente a la cabeza), a cuento de que Chávez cantara en público. Característica que convirtieron en rasgo negativo e indisociable a su figura y a la de los demás presidentes izquierdistas vecinos. Por ejemplo, el debate televisivo-presuntamente progresista-Al Rojo Vivo, el día de que murió el presidente venezolano arrancó con unas imágenes en las que Chávez cantaba una ranchera a sus compañeros mexicanos. Tras esta introducción el presentador inauguró aquella edición del programa diciendo: ''Hugo Chávez en estado puro'' (menos mal que estuvo allí Juan Carlos Monedero poniendo un poco coherencia y mucha brillantez). También dio para muchos chistes ver a Evo Morales bailar en los carnavales de Bolivia o a Correa en Madrid cantando canciones tradicionales ecuatorianas con sus compatriotas en España.

¿Pero acaso es tan raro que líderes políticos canten o bailen en público?
A Obama también le hemos podido ver en la tele cantando soul y blues o bailando junto a una presentadora. A George Bush le hemos oído entonar country e intentar danzar a ritmo de timbales.

El presidente de Rusia, Médvedev, y el exvicepresidente de EEUU, Al Gore, son otros a los que también pudimos ver bailando en público. Incluso los ministros de asuntos exteriores alemán y francés grabaron un rap. Y no hay que olvidar al antiguo secretario de estado de los EEUU Colin Powell que hizo el baile de la Macarena en medio de una convención de su partido, como también haría Mariane Albright, otra ex secretaria de estado norteamericana en la sede de las Naciones Unidas. Powell además nos regaló una imagen mucho más insólita al subirse a un escenario disfrazado del albañil de los Village People para interpretar la canción YMCA.

Vemos por tanto, que no se trata-como nos quieren hacer pensar-de una conducta tan extravagante en los políticos. Pero qué tratamiento tan diferente reciben unos y otros: en casi todos los casos que acabamos de mencionar, la prensa y la opinión pública se congratularon de las dotes escénicas y la simpatía de sus dirigentes. Y no es que sea más peculiar ver bailar y cantar a los políticos de un sitio u otro. Lo raro, a lo que se ataca, es a aquellos que bailan y cantan las canciones de su pueblo y con su pueblo.

En definitiva, la idea que se desprende es que es despreciable ver a un político celebrar el folclore de su cultura del sur, el sur ''salvaje'', mientras que siempre es loable ver a un estadounidenses (o europeo) ensalzar la ''civilizada'' música del norte aunque esté, como Obama, interpretando la más sureña y negra de las músicas del norte.

Modales europeos ¿quiénes son los civilizados?

A aquellos admiradores de Hegel que cogiendo lo peor de su filosofía, quieren ver en Latinoamérica ese estado de salvajismo y barbarie que domina todo lo ajeno a la civilizada Europa, me gustaría recordarles (a ellos, a los medios y a la gente que los consume) que no fue Nicolás Maduro el que apareció borracho ante las cámaras a defender que se podía conducir ebrio (Miguel Ángel Rodríguez seguro que estuvo tomando nota aquel día). Fue nuestro ex presidente de gobierno, Jose María Aznar. El mismo personaje, que metió un bolígrafo en el escote de Marta Nebot.

¿Qué pasaría si hubiese sido Correa el que hubiera respondido con tan repugnante gesto ante una pregunta que no le gustara de Ana Pastor?

¿Qué hubiera pasado si Chávez hubiera encarado e insultado a trabajadores opositores que le abuchearan como hizo Sarkozy? ¿Y si Evo Morales, y no Berlusconi, hubiera dicho aquello de ''mejor que te gusten las mujeres guapas que los gays''? ¿Y qué diríamos de Kirchner si como Mariano Rajoy, no fuera capaz de entender su propia letra?

¿Hay alguna duda de que si los protagonistas de estas bochornosas escenas hubieran sido latinoamericanos de izquierdas las imágenes hubieran dado la vuelta al mundo y todos los programas de televisión y las redes sociales estarían exigiendo sus cabezas? Pero no es posible. Los fabricantes de la opinión pública no son capaces de encontrar en los dirigentes progresistas manifestaciones tan vergonzosas y deplorables. Por eso, sólo pueden atacarlos con tergiversaciones y manipulaciones o directamente mediante la risa, caricaturizando su identidad y su cultura.

La risa como instrumento propagandístico contra la izquierda latinoamericana

Y con todo lo que tenemos en casa nos reímos de la izquierda latinoamérica. De la derecha nunca, de hecho es raro es que nos hablen de ella. Poco o nada nos suena Piñera, actual presidente de Chile, otro aficionado a bailar en público y con una notable tendencia a los lapsus lingüísticos que jamás fueron noticia, como tampoco lo son las torturas a las que somete a los activistas mapuches.

De Juan Manuel Santos, presidente de Colombia sabemos algo más pero de ningún modo salen a colación sus bailes. Ni siquiera los del omnipresente Capriles, del que sólo conocemos su cara más amable, la de campaña. No nos enseñaron nunca su verdadero rostro de golpista. Jamás nos contaron que después de perder e impugnar unas elecciones limpias (reconocidas incluso por representantes de gobiernos conservadores como los de los citados Santos y Piñera o incluso Rajoy), lanzó a sus seguidores a la calle a protestar contra el gobierno legítimo lanzando falsas pruebas de fraude electoral. Su irresponsabilidad costó la vida a nueve venezolanos chavistas y la quema de varios centros de salud y sedes del PSUV.

Hace pocos días era titular en El País la agresión a varios diputados de Capriles. El asesinato de los nueve simpatizantes de Maduro no mereció ni una línea.

Otro derechista latinoamericano poco conocido en España es Horacio Cartes, flamante presidente de Paraguay al que también veíamos bailar en la última campaña electoral. Nada nos dijeron de eso, menos aún del fraude que han resultado ser esas elecciones donde la compra de votos ha sido demostrada.  Tampoco nos hablaron los grandes medios del golpe de estado que sufrió el legítimo presidente paraguayo Fernando Lugo el año pasado.

¿Y qué hay del arrítmico ex presidente colombiano Álvaro Uribe intentando bailar el Aserejé? Nunca supimos nada de ese ni de otros bailes suyos. Menos aún de la fosa común en la que su ejército fue depositando cadáveres desde 2005 hasta formar en cinco años una tumba de dos mil muertos, la mayor de toda Latinoamérica.

Vemos que también hay muchos motivos para reírse, y sobretodo llorar por la derecha latinoamericana. Pero no es a ellos a quien los medios de comunicación han señalado como tiranos y bufones. Es a la izquierda. ¿Por qué si no es exclusivamente de ellos y nunca de la derecha de la que nos mofamos?

Pero ,cuidado, lo que tenemos tener claro cuando nos reimos de que Hugo Chávez cante, cuando nos reímos de la forma de hablar de Nicolás Maduro y Rafael Correa o cuando nos reímos del jersey de Evo Morales es que estamos siendo unos cretinos racistas, pues de lo que de nos estamos despreciando es su identidad cultural, que los medios de comunicación han convertido en objeto de burla para ocultar los impresiontes logros sociales de estos gobiernos, verdadero motivo por el que los caricaturizamos y desprestigiamos. Estos logros han situado a la izquierda latinoamericana en contra de los grandes poderes económicos, siempre alineados con los gigantes de la comunicación, a través de los cuales están llevando a cabo una virulenta campaña de difamación, que los sitúa en una órbita golpista, de la que sin saberlo nos han hecho cómplices.

En esa operación por la desestabilización de los gobiernos progresistas, no debemos subestimar el poder de la risa, que se ha convertido en un arma fundamental de esta campaña golpista. Esto no es nada nuevo, ya en la Antigua Grecia los políticos (que pudieran permitírselo) financiaban comedias para ridiculizar ante el pueblo a sus rivales.

La estrategia les ha salido bien a los medios. Sin embargo, debemos ser capaces de discernir con claridad de qué nos estamos riendo. Y en última instancia lo que estamos castigando con nuestras risas, de lo que realmente nos estamos burlando, es de la democracia, la libertad, la soberanía, los derechos humanos y la lucha contra la pobreza, que es lo que representan estos gobiernos a los que hemos caricaturizado.

Pero, ojo, esta caricaturización no sólo viene de los programas de humor. Sino de la prensa ''seria'' que el ''Meme Hegeliano'' tiene como fuente. Este ''meme'' se basa en tres noticias muy polémicas, producto del más bajo periodismo, en las que los medios sacaron de contexto las frases de los presidentes dando lugar a falsas declaraciones que desmontaremos a continuación.

Evo Morales y la homosexualidad

Evo Morales nunca relacionó comer pollo con la homosexualidad. Él dijo textualmente que ''el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres''. Y los medios titularon: ''Morales asegura que los homosexuales europeos lo son por comer pollo''. ¿Pero cuándo dijo él nada acerca de la homosexualidad? Fueron los medios los que relacionaron desviación con homosexualidad. ¿Quiénes son los auténticos homófobos?

Por supuesto no fue noticia que Evo Morales hubiera organizado la "Primera Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra" en respuesta al fracaso de la Conferencia de Copenhague. En su discurso de aquel acto Morales simplemente criticó a los transgénicos por producir verdaderas desviaciones sexuales como esterilidad y disfunción.

Cristina Kirchner y la diabetes

La presidenta argentina nunca dijo que ser rico fuera la causa de la diabetes.
Kirchner estaba hablando sobre los beneficios que iba a traer al Estado el cultivo de yacón, un tubérculo usado en el tratamiento de la enfermedad. Explicó, que la diabetes está ligada a hábitos de vida predominantes en los países más ricos como el sedentarismo y la mala (que no poca) alimentación. Dijo textualmente: ''hay 80 millones de diabéticos en el mundo que además tienen alto poder adquisitivo, la diabetes es una enfermedad de gente de alto poder adquisitivo''.

Lo que no quiere decir que no exista la diabetes en los países más pobres sino que está especialmente extendida en los ricos donde la planta tendría sus clientes potenciales.

Aunque en un medio serio el protagonista de la noticia tendría que haber sido el yacón, rara fue la noticia que lo mencionara. Por supuesto no dieron importancia al hecho de que el tubérculo vaya a ser un importante tratamiento para la enfermedad que además va a reportar grandes ganancias a Argentina. Tampoco contaron los medios que ese mismo día la presidenta inauguraba la sede universitaria de Avellaneda y una planta de litio en Jujuy.

Maduro, Chávez y el Papa

En casi todos los telediarios vimos un vídeo en el que efectivamente Maduro insinuaba- eso sí, en tono humorístico- que Chávez desde el cielo había influído en la elección de un Papa sudamericano. El vídeo sólo nos mostraba hasta ese punto, pero el chiste seguía: ''en cualquier momento (Chávez) convoca una constituyente en el cielo para cambiar la Iglesia y que sea el pueblo el que gobierne el mundo''. Los medios sabían que era un chiste pero no nos lo quisieron presentaron como tal, por eso dejaron fuera del vídeo la segunda mitad de la broma dando la sensación de que el presidente venezolano afirmó solemne la ayuda divina de Chávez.

Es curioso que sean los mismos medios que alaban la campechanería del Rey cuando hace alguna gracia los que castiguen de este modo que Maduro haga un chiste. Parece que el humor es un privilegio para los jefes de estado europeos (un privilegio como el de ocupar tal puesto sin votos).

Pero además de las bromas, las metáforas parecen ser patrimonio exclusivo de los políticos neoliberales del hemisferio norte. Se dio mucho bombo a la inofensiva ocurrencia de Maduro en la que hablaba de una visita de Chávez reencarnado en pajarito para animarle en su candidatura presidencial. Ya podríamos habernos preocupado lo mismo por otra visión mucho más funesta, me refiero a la del mísmisimo Dios, que se apareció en 2003 en la Casa Blanca para animar a Bush a que invadiera Iraq. Esa guerra costó la vida a más de un millón de iraquíes y las secuelas que dejó fueron devastadoras para el país.

El pasado mes de abril, mientras nos reíamos de Maduro, murieron asesinados 712 iraquíes. La mayoría de esas muertes según la UNAMI (la misión de las Naciones Unidas en Iraq) fueron consecuencia de la invasión estadounidense. También provocó muchas menos reacciones el vídeo publicado el pasado marzo en el que veíamos a soldados españoles torturar a prisioneros de guerra iraquíes.

Hegel hoy. Bombardeos en nombre de la democracia

Como vemos, el ''meme hegeliano'' se hace eco de todas las tergiversaciones de la prensa asumiéndolas como verdaderas. Ya podría su autor haber hecho caso del Hegel que denunció la lectura del periódico como ''oración del hombre moderno'', se hubiera dado cuenta de que ninguna de las frases que se le atribuyen a los presidentes de la foto son reales, todas son producto de manipulaciones que manchan el nombre del periodismo. La realidad es que el ''meme'' huele mucho a racismo y pensamiento colonialista, de ese que por otra parte tango gustaba al filósofo alemán, que a parte de decir cosas tan bonitas sobre la razón y la verdad también afirmaba que África no tenía historia y que aquel continente sólo era interesante para el estudio de la barbarie y el salvajismo.

Hoy sus ''memes'' cogen lo peor de su pensamiento para servir de eco de los medios e intentar dejar a los presidentes latinoamericanos como unos salvajes. Unos brutos exponentes actuales de esa barbarie opuesta a la civilización que domina en el hemisferio norte y en algunas partes de América Latina como Chile o Colombia, donde con ayuda de la derecha y en detrimento de sus pueblos las oligarquías pueden seguir beneficiándose de sus recursos nacionales.

En la época de Hegel, las potencias europeas invadieron y saquearon a los pueblos de África con el pretexto de civilizar aquellas tierras dominadas por la barbarie. Se llevaron su oro, su marfil, su caucho, su café , su petróleo y su dignidad. A cambio les dejaron perfectas fronteras, guerras y hambre. La historia no debe sonarnos tan lejana. Ocurrió entonces y ocurre ahora, sólo tenemos que mirar a Libia, Mali, Iraq o Afganistán y recordar a Yugoslavia.

Por suerte hay lugares donde la historia está cambiando, donde los recursos naturales se han puesto al servicio de la gente, donde la dignidad y soberanía de los pueblos ha evitado que por ello se les castigue con bombas. Aunque sí sufren otras armas, menos llamativas, pero que hacen su trabajo poco a poco y día a día de manera eficaz. Disparan desde la tele, desde la radio y los diarios. Son armas que actúan apagando la razón y encendiendo la risa, y que abren el camino para las bombas que la dignidad de los pueblos cierra.

Y mientras nos reímos de los presidentes latinos que luchan por la libertad de sus pueblos y cantan y bailan con ellos, los del norte protegidos por nuestro silencio bombardean y hunden en la miseria a otros países del sur que ya no podrán cantar ni bailar jamás. Que alguien me explique dónde está la gracia y que me aclare de una vez ¿quiénes son los salvajes?


Artículo realizado por Ángel Vilches, recibido a través de Libre Publicación, y publicado originalmente en Kaos en la Red.

1 comentario:

  1. Después de haber visto la entusiástica defensa de Cristina Kirchner de la asesina, genocida y envenenadora Monsanto, no sé cómo tenéis arrestos de enaltecer su figura.

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