27 de abril de 2013

Demasiadas corbatas

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Ha sido una semana realmente ajetreada. Exámenes, trabajos, prácticas y jornadas con políticos y expertos en materias desconocidas que tienen que ver con el Derecho Constitucional. En las jornadas universitarias del jueves y viernes, donde lo impotante es aprender y no pagar, aparecieron señores trajeados de todo tipo. Corbatas rojas, azules, con puntitos, sin puntitos, a rallas; chaquetas caras y talladas o más baratas y sin tallar, negras o azules oscuras, pantalones sujetos con tirantes y el más valiente traje de tres piezas; en fin, muy variopinto. 

Las charlas del jueves fueron más técnicas. Citaron artículos y leyes orgánicas de las que se hablan en los cafés de la tarde, leyeron papeles que habían escrito antes y al final, turno de ruegos y preguntas. Me di cuenta que la gente está enfadada. Y mucho. La conversación dio un giro de ciento ochenta grados. Se acabó hablando de los “escraches”, de la política fiscal que está llevando Rajoy, del paro... Y como dijo Sabina, las opiniones son como el agujero del culo: todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta. Uno de los ponentes dijo que los “escraches” eran un vergüenza, que la coacción política en democracia no era posible y que eso era nazismo porque acababa gobernando una reducida oligarquía. Intenté morderme la lengua y no pude. Levanté la mano, tomé aire... ¿no es más vergonzoso que dos partidos políticos en cuarenta años de transición permitan que los bancos se parezcan al infierno donde vendemos nuestras almas a cambio de un techo?¿No es coacción política los lobbies empresariales?¿Sabe usted lo que es nazismo?¿Sabe que una dictadura es un grupo reducido y privilegiado que gobierna sobre el resto; no personas sin una cama para dormir? Pues a ese señor, que parecía no saber hacer una “o” con un canuto, me hicieron pagarle para que viniera a iluminarme en mis conocimientos jurídicos.

Ayer viernes vino a dar otra ponencia un catalán que puso materia gris sobre la mesa. Marc Gutiérrez contestó con la oratoria de un político y los conocimientos de un intelectual al señor del día anterior. Yo no le convencí en mi intervención, pero el Sr. Gutiérrez le hizo callar con sus palabras. Magnífico.

En último lugar vinieron un portavoz del PP y otro del PSOE a hablar sobre lo sana, fuerte y magnífica que es nuestra actual democracia. El auditorio estaba muy tenso. Lanzaba preguntas como si fueran filos de puñales, y los portavoces las esquivaban como podían, incluso con escudos para hacer rebotar la culpa “al gobierno anterior”. Salió Bárcenas, salieron los ERES, los recortes, las entrevistas “en diferido” de Cospedal y Rajoy... Y ellos defendieron como pudieron a sus dirigentes. Al final del debate, y viendo ese amor hacia nuestra sana democracia, hice una especie de reflexión públicamente; Si la democracia es tan pura y fuerte, ¿por qué están ustedes aquí dando explicaciones sobre temas que deberían estar ya resueltos y guardados en el cajón?


 Artículo realizado por Miguel Ortega
  

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