5 de marzo de 2013

CAMBIAR NUESTRA FORMA DE MOVILIZARNOSBalance y autocrítica. Eso toca.

0
Publicado por


El 23F. Una convocatoria más. Multitudinaria, en la que se buscaba unidad, con independencia de detalles previos que no vienen al caso. ¿De qué nos quejábamos? De todo. Estaban los mineros, estaban las camisetas verdes, las blancas, los bomberos, la gente que defiende, en general, todos los servicios públicos, los de Iberia, los de los tambores. ¿Qué pedíamos en concreto? No lo tengo claro. Tal vez que se vayan los que gobiernan, pero no sé si para que vengan otros iguales. O que se abra un proceso constituyente, "verdaderamente" democrático. ¿Qué conseguimos? Saber que somos muchos, pero que faltan muchos más.
El problema, bajo mi punto de vista que es solo el de uno más, es que nuestras convocatorias no son lesivas para el poder. Hace escasas semanas, uno de los colectivos convocantes criticaba a los de un partido de izquierdas por "no estar en la calle". Error grave el de creerse propietario de lo de todos, máxime cuando se le reprocha a gente que lleva toda su vida precisamente allí, donde están los problemas. Al día siguiente del 23F, debatimos si no debemos mostrar un ambiente festivo y musical porque frivoliza los mensajes que se quieren hacer llegar, o si, más allá de infiltrados, esos tipos que usan la violencia no desvirtúan esos mensajes variados que se quieren lanzar.
Bajo mi punto de vista el debate sobre si usar la violencia o no, no es el núcleo central del problema. Hay otros, y más graves. Ayer ganaron los poderosos. No pasa nada por reconocerlo. Ganaron porque solo hablaron de disturbios, pero que nadie se confunda. También hubieran ganado sin ellos. Nuestra aparición en los medios hubiese sido la misma, igual de insignificante. Ellos los manejan y ellos deciden cuándo rellenar un espacio a costa de la gente que pasa frío en la calle. Es así de duro y así de simple. O cambiamos nuestra forma de manifestarnos, o pasaremos a la historia como la farándula de la crisis, ese colorido modo de protesta que gritó aquí y allá mientras se repartían lo de todos.
El objetivo tampoco es conseguir prensa, así porque sí. Eso sería sencillo. En la próxima macroconvocatoria nos ponemos todos a bailar el "Gangnam Style" y somos portada en todo el mundo. Pero no se trata de eso, espero.
Me refiero, por aclarar, a las grandes movilizaciones. Hay acciones directas, concretas, que están resultado muy efectivas y que están funcionando. Es el caso de la PAH, una plataforma con un elevadísimo apoyo social. Son valientes, admirables, y están haciendo frente a un problema de una forma que sí merece pasar a la historia de la dignidad y la solidaridad de este país.
Vamos a seguir teniendo oportunidades de gritar bien fuerte y de plantar cara a esta estafa mayúscula. Cada uno tiene su horizonte, su línea de meta. Ahí, justo ahí, interviene algo muy denostado, sobre todo por quien no la tiene o no la encuentra, que es la IDEOLOGÍA. Los principios básicos que marcan hacia dónde queremos dirigirnos, con qué nos conformamos, qué es lo que estamos dispuestos a aceptar y qué es lo que no es negociable. Los valores, la solidaridad, la dignidad, lo de todos, aquí y en cualquier parte del mundo.El poder está fuerte, bien fuerte. Pero tiene grietas. Nuestro trabajo es ir agrandándolas para que no caiga tanta gente por la borda del barco ese que Rajoy dijo que "no se había hundido". No, Mariano. Las ratas no huyeron del barco, están al timón y tú das buena cuenta de ello.
Hay otro aspecto que molesta mucho a los poderosos. Es el modelo de Estado. Hace tres años era impensable constatar una opinión tan desfavorable con la Monarquía por la mayor parte de los ciudadanos. Tanto es así, que les da igual que uno de ellos vaya a prisión para salvar al resto. Tanto es así, que se plantean que el Rey abdique para hacerse un lavado de cara. Lograr un referéndum sobre monarquía o república no solucionará los problemas de los parados, ni de los desahuciados. Hay gente que piensa que da lo mismo que este el Rey o un Presidente de la República neoconservador. A mí no, porque mi obligación como ciudadano es exigir mi participación en todas las decisiones de quien nos gobierna. Y hay que recordar que la monarquía actual es el hilo conductor de esa mentira llamada transición, que enlazó la dictadura de Franco con el inmovilismo actual.
No se trata de enarbolar las banderas del 31. No se trata de dar lecciones de historia desde una pretendida superioridad. Tal y como están las cosas, el debate sobre el modelo de Estado es, bajo mi punto de vista, fundamental, porque tiene ahora más apoyo popular que nunca, y porque resta argumentos al modelo de estafa democrática que está instaurado. Tanto es así, que cada vez que sienten peligrar la figura del Rey, recurren a cosas que sucedieron hace treinta años para tratar de levantar una figura herida de muerte.
Tenemos una fecha: 14 de abril. Domingo.
Tenemos una oportunidad: A los poderosos no les gusta en absoluto abrir este debate.
Tenemos un objetivo concreto: No hay democracia si no nos dejan elegir cuál es nuestro modelo de Estado.
Y tenemos una idea común: Bajo la bandera de la República, caben todas y cada una de las demandas que se realizan en las grandes movilizaciones.
La pregunta es: ¿Queremos? 
Artículo realizado por @Raskolnistan.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Lecturas Populares

Suscripción al blog.

Seguidores en Blogger