2 de febrero de 2013

Para la Universidad, mejor si es con dinero.

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            “En abril, tenemos unas conferencias de Derecho Constitucional de asistencia obligatoria. Son 25 euros. Sino no hay título ECTS”. Estas fueron aproximadamente las palabras que mi nueva profesora de Derecho Consitucional pronunció el primer día de clase de este cuatrimestre. Mis entrañas experimentaron una implosión, que casi se traduce en una explosión (lo que me habría llevado al suspenso directo). No obstante, hice descubrir parcialmente mi enfado.
            Probablemente ella no tendrá la culpa de que los créditos (o títulos) ECTS cuesten 25 euros, pero es un claro reflejo de este sistema, al que yo llamo “dictadura económica”. En el caso de que yo no pudiera pagar ese dinero, supondría que yo no recibiría un título-crédito. En el caso de que yo (sin posibilidades económicas) estuviera más interesado en ese curso que mi compañero (con posibilidades económicas); el que se llevaría el título es él, aunque pase totalmente del tema. Vamos, el que paga, titula; el que no, no. Qué vergüenza.

            Esto es indignante por más razones. Los conferenciantes que vendrán a la UCLM son profesores normales de otras universidades y van a hablar sobre el mismo tema del que hablamos en clase con nuestra profesora, así que, ¿dónde narices irá mi dinero?¿Al bolsillo de ese profesor?¿A la UCLM?¿A cáritas? -mejor que cualquiera de las otras opciones, pero más improbable-. Y si os doy más información, os sacaré otra pregunta: Hace unos meses vino una supuesta eminencia en Derecho Penal a dar una conferencia (gratuita, sin título ECTS). Este señor firmó y estuvo presente entre otras cosas  en el Estatuto del Tratado de Roma de la Corte Penal Internacional allá por 1998. La pregunta es clara: ¿cuál es el criterio por el que se ofrece o no un título-crédito ECTS?¿Al azar?¿Hay conferencias más importantes que otras? Porque esta de Derecho Penal sería más importante, ¿no?

            En las dos últimas charlas con el título ECTS he comprobado la amistad y el cariño entre mi profesor y el conferenciante. Está bien tener por ahí conocidos. Dicho esto, solo espero que el criterio de elección sobre la titulación no sea la amistad, porque en ese caso el poco reconocimiento que tuviera la UCLM en Cuenca iba a caer por su propio peso.
            Si hacemos un recuento total, esto de los estudios sale caro (contando con que en Finlandia hasta los 18 años no pagan NADA, absolutamente NADA por la educación, y da un respiro para el futuro): hay que sumarle la matrícula (más de 700 euros), los libros (que en mi caso sale a casi 300 euros, aunque eso sí, si los fotocopias eres un defraudador), las impresiones de los apuntes, los cuadernos, los bolígrafos, las encuadernaciones de los trabajos (bonitas, por favor, y el trabajo a ordenador; sino no se recoge), y los propios títulos de crédito anteriormente citados (gracias a Bolonia entre otras cosas). En definitiva, los que quieran ganarse un futuro dentro del sistema, deben pagar previamente las bases de ese sistema.



 Artículo realizado por Miguel Ortega.

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