6 de noviembre de 2012

Un capitalismo asesino.

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En la madrugada del miércoles, en la celebración de “Halloween” que hubo en el Madrid Arena, murieron cuatro chicas y otra está en Estado crítico. Presuntamente, el emplazamiento tenía una capacidad para 10.000 personas, y los organizadores fueron capaces de meter a 20.000. Sabiendo que entrar a la fiesta tenía un precio de 25 euros por persona (un precio exagerado desde mi punto de vista para el garrafón que les iban a poner...), podemos decir que estos tipos se iban a hacer ricos en la noche de todos los Santos. Los encargados de seguridad no se preocuparon de revisar las mochilas ni de controlar la entrada de personas (ni de menores, por supuesto). Por tanto, si mezclamos alcohol, con adolescentes, con más alcohol, y con muchos más adolescentes, lo que no me explico es cómo hubo solo tres fallecidos. En resumen, cuatro tipejos, en su intento de volverse de oro, con una ideología egoísta, organizaron una fiesta y acabaron de manera indirecta con la vida de tres adolescentes

Otra historia. Todos, y absolutamente todos los días, mueren en centroáfrica cientos de niños en un desesperado intento por conseguir “coltan”, material imprescindible para la fabricación de móviles. Los beneficios que obtienen, son ínfimos, y el coste en muchas ocasiones es demasiado alto. ¿Quién tiene la culpa de esto? A parte de nosotros, por impulsar este negocio comprando móviles, las empresas multinacionales que pretenden, a un coste cero, vender móviles por el precio de 400, 500, o 700 euros. En resumen, nosotros “whatsappeamos”, los empresarios se forran, y niños centroafricanos, mueren.

Tercera y última historia. Amancio Ortega (para entendernos, el de Zara), el otro día se ganó una parcelita en el cielo. Este señor donó veinte millones (de los cuarenta mil que posee, por tanto, a donado el 0,05% de sus posesiones...¡odo!) a cáritas, salió en las noticias por su acto, es reconocido por todo el mundo, y querido por los niños pobres, porque gracias a él, tendrán un par de días para comer y vestir. ¡Mentira! Este hombre, es otro empresario asqueroso que fabrica en China, teniendo a coste cero todas sus prendas y haciendo a niños de todo el mundo trabajar diez, doce, o catorce horas diarias aprovechandose de la falta de control que hay en sus gobiernos. Este hombre, se enriquece vendiendo en España sus productos a precio de oro, cuando lo ha fabricado sin coste alguno, y este hombre, mantiene sus ganancias intactas con una cuenta en Suiza (paraíso fiscal... ¿os suena?), de manera que España no ve un duro, las personas que trabajan para él tampoco, y gracias a la prácticamente nula retención de impuestos que hay en Suiza, su cuenta no hace más que engordar, y engordar, y engordar. Por tanto, personas pobres que os aprovechais de la buena voluntad de cáritas diocesanas, agradeced a cáritas su labor y el hecho de que hoy podáis llevaros algo a la boca para comer, pero acordaros (y ahora más, que estamos en el puente de Halloween) de Amancio Ortega y de sus familiares, así como de todos los aprovechados capitalistas que consiguen dinero a vuestra costa, porque gracias a este señor, hoy tendréis para comer, pero por su culpa, no habéis tenido todos estos años.

Dicho esto, ¿por qué vivimos en un Estado capitalista, cuando está demostrado que el capitalismo es un asesino?¿Por qué mantenemos una forma de gobierno y un sistema económico que permite y colabora en estos asesinatos? Hasta ahora, la solución ante los problemas del capitalismo, para un religioso era rezar (solución absurda), para un jurista era castigar al que se pasara de listo (no está mal, pero a demasiado corto plazo), para un banquero era dar créditos a aquellos que lo necesitaran (y así estamos), etc. Pues para mí, la solución es acabar con este capitalismo asesino que tenemos implantado, la sociedad no la forman bancos, ni gobiernos, ni políticos, ni dinero, ni mercados. Señores, ¡esta sociedad la forman personas! !Nosotros somos los que decidimos qué es lo que queremos, cómo queremos gobernarnos¡ Hasta ahora, nos han controlado gobiernos, mercados, bancos... Hoy, pongamos el punto de inflexión. Hoy, acabemos con esta egoísta y absurda forma de gobernar. Hoy, no necesitamos a nadie que nos guíe, pues nuestro camino, lo hacemos nosotros. Nosotros decidimos el camino a seguir.

Artículo realizado por Miguel Ortega.

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