1 de noviembre de 2012

Muamar Gadafi: Luces y sombras.

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Muamar Gadafi llegó al poder en Libia tras participar en la revolución de 1969 que acabó con el régimen colonial del Rey Idris I, y, como saben, murió, en realidad fue asesinado, el 20 de octubre de 2011, hace un año. Su muerte, su linchamiento, fue emitida por todos los canales televisivos y por toda la prensa corporativa. Su muerte fue celebrada con júbilo por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. 1

Una profesora de instituto, ante esta muestra gratuita de barbarie, se preguntaba cómo les iba a educar a los jóvenes ahora acerca de los valores de la no violencia. Difícil. Visto lo visto, los jóvenes, que no son tontos, habrán sacado unas consecuencias obvias: la violencia es válida si me favorece, si da provecho y elimino a mis enemigos. En realidad ese es el mensaje lanzado por esos medios de comunicación, aunque comuniquen poca información fiable y verídica; medios corporativos, porque pertenecen a las grandes corporaciones, a las transnacionales, y, como ellas, carecen de las más elementales reglas de ética o honestidad. Solo el beneficio cuenta, solo el provecho propio. La codicia con la decencia y el rigor siempre se llevaron mal, por eso es prácticamente imposible encontrar periodismo serio y humano en esos medios.

Bien, dicho esto, veamos que cosas hizo Gadafi para merecer tal visceral y despiadado ataque. Ya he comentado que su llegada supuso el fin del régimen colonial en Libia, es decir, el fin del control y también de la explotación económica del país por parte de las potencias occidentales, que precisamente hace un año iban tras su caza.

El líder libio a su vez hizo cosas que para nada gustaron a la élite económica occidental, una de ellas fue la ayuda para la instalación de un sistema de satélites para África. El continente africano no tenía satélites propios y para poder operar y hacer funcionar la red de telecomunicaciones, con su infinidad de aplicaciones, entre ellas en telemedicina o en enseñanza, tenía que pagar a Europa una suma de 500 millones de dólares anuales; convirtiendo las llamadas telefónicas en África en las más caras en el mundo, independientemente de que estas fuesen dentro del mismo país. La solución a este problema, la puesta en marcha de un satélite, costaba 400 millones de dólares, 100 millones de dólares menos que la factura que pasaba Europa. Entonces, ¿por qué no se ponía en marcha tal proyecto si era más barato y más lógico? Bien, la idea no gustaba al Banco Mundial, al FMI, a la Unión Europea o a Estados Unidos, solo hacían promesas a un tiempo bastante largo, unos catorce años. El problema se solucionó cuando el dirigente de Libia, Gadafi, puso la mayor parte de ese dinero necesario, puso 300 millones de dólares, y eso posibilitó que se lanzase el primer satélite africano, para África, sin intención expresa de explotar a África, en diciembre de 2007. De este asunto poco se ha hablado en esos medios de comunicación corporativos, porque les rompió una palanca de control, y también un sucio negocio, que tenían con África.


Es así como un gesto simbólico, de unos meros 300 millones de dólares, cambió la vida de un continente entero. La Libia de Gadafi le costó a occidente, no solo no haciéndole ganar 500 millones de dólares al año, sino por los miles de millones en deuda e intereses que el préstamo inicial generarían durante años al actuar de una forma exponencial, y así por consiguiente ayudando a mantener un sistema oculto con el objeto de saquear al continente. 2

Algo que nunca han querido los dirigentes occidentales, es que los dirigentes del llamado Tercer Mundo se preocupasen por su gente, por la gente de su país. El modelo, con una larga historia colonial que continúa hoy también, era y es, dejar los recursos de la nación en manos de las transnacionales, que se enriquecerán con ellas, y harán ricas a las familias dirigentes del país saqueado o robado, dejando a la población de este al margen, al margen de todo. De ahí la pobreza o las hambrunas del Tercer Mundo, no motivadas por causas naturales, sino por causas humanas. Es un modelo terrible, en realidad es una estrategia criminal, pero es la que se ha aplicado y la que han adulado esos medios de comunicación de las corporaciones, y la que no denuncian seria y claramente los partidos de "izquierda", las organizaciones "humanitarias" o los grupos "ecologistas". Por esto, cuando alguien en ese Tercer Mundo no se ha dejado sobornar o chantajear, como fueron los casos de: Arbenz en Guatemala, Sandino en Nicaragua, Oscar Romero en El Salvador, Lumumba en el Congo, Mossadegh en Irán, Nasser en Egipto, Roldós en Ecuador, Chávez en Venezuela..., la lista sería interminable;3 entonces se recurre a su derrocamiento, muchas veces asesinando a estos dirigentes. Es el caso también de Gadafi, muy molesto para los intereses económicos del poder en occidente.

En Libia se estableció un proceso de alfabetización, pasando de un 20% a más de un 80% de su población, la educación, incluida la universitaria, era gratuita, también lo era la atención sanitaria. La mujer era libre, podía trabajar e ir a la universidad. Las ayudas a las familias eran cuantiosas, la electricidad era prácticamente gratuita, muy diferente a España, se daban ayudas, tierras y maquinaria a quien se quisiese dedicar a la agricultura; en este sector, además, se estableció un enorme proyecto de irrigación. En fin, este tipo de cosas, y otras muchas más, hicieron de Libia el país con mayor nivel de vida de África.4 Todo este tipo de mejoras y ayudas, para nada gustaban a las transnacionales, ya que el dinero que no llegaba o llega a ellas lo consideran perdido o derrochado. Por ello, no extraña que en los medios de comunicación se lancen titulares en el aniverario del asesinato de Gadafi como el siguiente: "Libia entierra la herencia de Gadafi".5 Esta claro que quieren enterrar ese progreso o cualquier otro que se haya dado o se dé en África, y también en América o Asia.

Además de este molesto progreso para las élites occidentales, había otro asunto realmente preocupante con el caso de Libia, era que además de poseer un banco estatal propio, no sometido a los poderes financieros de Estados Unidos o de Europa, buscaba crear un sistema bancario y monetario a nivel de África. Es decir, dejar de estar sometido el continente a los intereses de la élite occidental a través de sus instrumentos: el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio. Algo terrible para esta oculta estrategia de explotación a la que someten al mundo estas organizaciones.



Gadafi hizo un similar cambio audaz: inició un movimiento para rechazar el dólar y el euro, y llamó a las naciones árabes y africanas para usar una nueva moneda, el dinar de oro. Gadafi sugirió establecer un continente africano unido, con sus 200 millones de personas usando una misma moneda. Durante el año pasado, la idea fue aprobada por muchos países árabes y la mayoría de los africanos. Los únicos oponentes fueron la República de Sudáfrica y la dirección de la Liga de Estados Árabes [controlados abmos por el poder económico europeo y estadounidense]. La iniciativa fue vista negativamente por Estados Unidos y la Unión Europea, con el presidente Nicolas Sarkozy llamando a Libia una amenaza para la seguridad financiera de la humanidad; pero Gadafi no fue persuadido y continuó su empuje para la creación de una África unida.5


Cabe recordar también que Gadafi estuvo en contra del apartheid, al revés que Estados Unidos o Israel, que lo apoyaron durante toda su existencia. El propio Mandela fue hasta el año 2008 considerado un terrorista por el gobierno estadounidense. Esto decía Mandela cuando fue a visitar a Gadafi en abril del año 1997, ante las protestas del mundo occidental; entre ellos del FMI, ya que le estaban aplicando entonces un embargo a Libia, y de Bill Clinton, que indicaba que era una visita no bienvenida:


Ningún país puede reclamar ser el policía del mundo y ningún estado puede dictar a otro que debería hacer.
Aquellos que ayer fueron amigos de nuestros enemigos [el apartheid] tienen el descaro hoy de decirme que no visite a mi hermano Gadafi, ellos nos están aconsejando ser desagradecidos y olvidar a nuestros amigos del pasado.4



Aspecto este que deja en muy mal lugar a los líderes europeos y norteamericanos, así como a su mundo de los grandes negocios. Mal pueden llamar ellos dictador a alguien cuando por sus actos ellos mismos han sido realmente mucho peores.
Este artículo no es una loa hacia el dirigente libio, en ningún momento lo pretende, es, realmente, una explicación de hechos y situaciones. Así, en Gadafi, además de estas luces, hay sombras, y no me refiero precisamente a las de Lockerbie (Escocia) o a las del atentado en la discoteca de Berlín, donde en ninguno de los dos casos hay pruebas que evidencien que fue el gobierno de Gadafi el responsable. Más bien la responsabilidad está en otras manos, las mismas manos que querían estrangular y han estrangulado económicamente a Libia, ver la bibliografía adjunta.6,7 Los medios de comunicación, los corporativos, se centraron en denigrar y culpabilizar al gobierno libio, y especialmente a su líder, por tales hechos, aunque no mostrasen ninguna evidencia fiable. Pero, en cambio, se olvidaban de otro atentado terrorista contra un avión de civiles ocurrido ese mismo año, 1988, el perpetrado por el crucero estadounidense USS Vincennes en julio; el de Lockerbie fue en diciembre. Bien, en el primer caso se mataron a 290 personas, en el segundo, el de Escocia, 270.8 Más grave por tanto todavía el primero, pero apenas casi nadie en occidente lo conoce. ¿Por qué?, bien, la respuesta es que las víctimas no eran las adecuadas, eran iraníes, y el verdugo era el ejército estadounidense. Otro ejemplo que nos habla de la falta de rigor, y también de la falta de ética, de los denominados medios de comunicación corporativos.

Volviendo a las sombras que comentaba, hay que recordar su colaboración y negocios con todos estos gobiernos occidentales, que para nada piensan en sus ciudadanos y que actúan como representantes del mundo de las corporaciones, de las transnacionales financieras e industriales. Además se le podría achacar su colaboración en la guerra "contra el terrorismo", aunque no hay que olvidar que grupos vinculados a Al Qaeda, como el Frente Nacional para la Salvación, trató de asesinarle en el año 1984, por lo que se puede entender la persecución a estos extremistas, con cierto apoyo en la zona de Bengasi.8 No obstante, las acusaciones de que Gadafi bombardeó o mando disparar desde los helicópteros contra la población civil, bien en Bengasi o incluso en Trípoli, como denunciaba la prensa y las televisiones, carecían y carecen de validez. Fueron algo inventado por los medios llamados de comunicación y por la organizaciones llamadas humanitarias. Tanto los testigos, como las observaciones por satélite, desmintieron estas informaciones,9 informaciones que eran la propaganda para justificar una guerra deseada por el mundo corporativo, por el de las grandes compañías, por el poder económico.

En fin, la tragedia no es en sí solo la muerte de Gadafi, aunque fuese una muerte trágica y rotundamente condenable, sino especialmente el sometimiento de un país con el mejor nivel de vida de África y con logros sociales que no tienen siquiera los europeos (por ejemplo educación universitaria o electricidad gratuitas), para convertirlo en una ruina fanatizada por los extremistas islámicos apoyados por occidente. Es el nuevo colonialismo, igualmente o más brutal que el pasado, pero que es apoyado por movimientos denominados de izquierda y también por otros denominados como ecologistas o pacifistas. Una tragedia para Libia, pero también una tragedia para Europa y Estados Unidos, con esta gente "progresista".10, 11



Artículo realizado por Mikel Itulain - Sección de Libre Publicación.




Notas:
1. Sociopath Hillary Clinton Laughs At News Of Gaddafi Death. http://www.sodahead.com/united-states/sociopath-hillary-clinton-laughs-at-news-of-gaddafi-death/question-2236375/
2. Jean-Paul Pougala. Why the West wants the fall of Gaddafi? The Raising Continent, 21.4.2011.
3. John Perkins. Confesiones de un sicario económico. Enlace
4. Mikel Itulain. Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países. Libertarias, 2012.
4. Mikel Ayestarán. Libia entierra la herencia de Gadafi. ABC, 20.10.2012. 
5. Cita de Ellen Brown. Alexander Cockburn. What is really going on in Libya? Counterpuch Diary, 15.4.2011.
6. Marcello Mega. CIA Involvement: Police chief: Lockerbie evidence was fakel. The Scotsman, 28.8.2006.
7. Lockerbie evidence ´planted by CIA´. The Independent. 15.6.1995.
8. Mikel Itulain. Justificando la guerra. 2012.
9. Mikel Itulain. Los medios de comunicación y la guerra en Libia. 30.8.12. Extracto de la obra: Justificando la guerra. Enlace 
10. Mikel Itulain. La izquierda, la crisis y la justificación del colonialismo por motivos humanitarios. 20.7.2012. Enlace 
11. Mikel Itulain. No se acabaron, no se acaban, las guerras. 3.10.2012. Enlace

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