1 de octubre de 2012

La prensa del Régimen ya tiene candidato: Henrique Capriles

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Los hechos son reveladores. Uno se puede poner un disfraz o montar un puzzle con la apariencia que quiera vender, pero al final, lo que se hace en la práctica desvela la verdad.

Muchos pensamos que en las cuestiones llamadas “de Estado” que suelen coincidir con las que convienen a la Banca, a los grandes empresarios o a EEUU, no hay la más mínima diferencia entre PP o PSOE y que, incluso, los desacuerdos con sus muletas de gobierno de la derecha nacionalista no son por no cumplir con esa triada, sino por cuestiones de reparto en los negocios, vestidos esos sí, con retórica nacional.

Hablé en otro artículo sobre su necesidad de mantener diferencias en asuntos menores, para utilizar el juego electoral como una jaula con barrotes transparentes, hechos de una ley electoral diseñada para que siempre ganen los dos mismos partidos que se alternan, ayudados por sus espejos periféricos.

En el universo de la prensa española, que está cada vez más en menos manos, se puede apreciar claramente la coincidencia, con sus cortinas de humo diferenciadoras, sobre esos asuntos pactados en la “Transacción” y que son intocables.

Cada día comprobamos la unanimidad en torno a la Corona, la necesidad de desmontar el estado del “medioestar” ante un relato de la crisis sin culpables, casi como un desastre natural, la ausencia de búsqueda de responsables globales y particulares, los llamamientos cada vez más recurrentes a un gobierno de unidad, la defensa del cambio constitucional sin participación ciudadana, .... en definitiva, un mismo guión contado en diferentes géneros.

Un caso cercano y esclarecedor, es el proceso electoral que se vive en Venezuela y que culminará el 7 de octubre. Si hay una persona que aglutina, para mal, a la mayoría del espectro político español y nacionalista es el odiado Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Sobre él, y antes que él con Fidel, se ha construido una visión aterradora para consumo interno que es coincidente con la caricatura que se lanza, con proyección global, desde los medios estadounidenses. Son elaboraciones para mostrar “supervillanos” aplicadas a todas las jefaturas de estado de los países que no se pliegan a los intereses occidentales y que aquí alcanzan extrema virulencia debido al idioma compartido y a los lazos culturales que favorecen negocios entre la metrópoli venida a menos y sus, hoy soberanas y pujantes, antiguas colonias.

Hace unos años leía sorprendido un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), no recuerdo la fecha de publicación, donde se mostraba que los personajes más odiados por los españoles eran Fidel Castro y Hugo Chávez, muy por encima del "supermalo" de Bin Laden.

En ningún momento ni Cuba ni Venezuela, bajo dirección de estos dos mandatarios, habían amenazado, agredido o puesto en peligro al pueblo español, ni habían inspirado ningún ataque terrorista dentro o fuera de sus fronteras. Pero los medios habían logrado que los españoles asumieran como suyos negocios privados que antes eran públicos. Es la sustitución del concepto de Patria por Consejo de Administración. Los beneficios son de unos pocos pero la empresa, aún privada, pertenece a todos. Es la marca, la marca España.

Por eso es bueno detenerse en la cobertura de las elecciones de Venezuela y comprobar como casi todos los medios de comunicación coinciden en seguir con la cantinela de la villanía del Presidente Chávez. Sin ningún rigor periodístico y con una absoluta falta de ética profesional, se lanzan las palabras fuerza que se convertirán en matriz de opinión. Mentiras goebbelianas del relato-verdad: Autócrata, autoritario, payaso, dictador, golpista, gorila, histriónico, depredador sexual, mesiánico, capo, cacique, ... cientos de epítetos que dejan fuera la verdad para convertirse en propaganda.

Nada encontramos en la prensa sobre sus éxitos, ni sobre la limpieza de los procesos electorales que le han hecho gestionar el poder en Venezuela. Ni una palabra sobre las dos subidas del salario mínimo (por encima de la inflación) en 2012, del descenso espectacular de la extrema pobreza (la más difícil de erradicar), del acceso a la sanidad en los barrios antes abandonados, de la construcción y entrega de viviendas, de la erradicación total del analfabetismo, del descenso de la delincuencia (lo contrario de lo que se vende), del impulso a la industrialización y a la agricultura, de la integración regional, de la solidez de sus reservas en divisa y oro,... en fin, de tantas cosas que ameritan y ayudan a comprender los éxitos electorales o la primera reversión popular de un Golpe de Estado en América Latina, golpe justificado por los grandes medios.

Si sobre las elecciones en Venezuela leemos un periódico clásico de la derecha como el ABC o un periódico que se define progresista como El País, nos encontraremos con la misma esencia y pequeñas diferencias de enfoque para dos segmentos diferenciados de lectores.

El viernes pasado el diario El País le daba al candidato opositor La Cuarta Página, espacio de opinión a cuatro columnas, donde Capriles, en un lenguaje de tono socialdemócrata, se intentaba vender como el futuro presidente del consenso que iba a poner fin a un periodo de caos y autoritarismo. Al final, quitando la palabrería, vuelven los espacios comunes; seguridad económica para las grandes empresas por encima del interés nacional, una supuesta democratización (¡de uno de los simpatizantes del golpe de 2002!) y la manida vinculación ETA-FARC elaborada en la computadora-chistera de Raúl Reyes.

El periódico ABC se centra últimamente en meter miedo con titulares sobre la preparación de grupos paramilitares chavistas que enfrentarán una supuesta derrota electoral. Típica campaña para la construcción de un malvado personaje que se apoya en la violencia y el terror para gobernar. Caricatura que este rotativo solo fabrica con las personalidades que desde la izquierda lideran proyectos de Soberanía Nacional y reparto de la riqueza.

Es clarificador que la práctica totalidad del panorama mediático español apoye al mismo candidato en Venezuela. Se presenten como de izquierdas o de derechas saben quien defiende los supremos intereses. No tienen dudas sobre quien volverá a restaurar el orden que no debió atreverse a cambiar un presidente que puso por delante los intereses de los que antes eran enterrados en la pobreza por aquellos “demócratas” que gestionaban la riqueza petrolera.

Para los medios poderosos es igual allí que aquí. Cuando hay que elegir entre el pueblo o los intereses, no hay duda, la prensa del Régimen tiene su candidato: Henrique Capriles.



2 comentarios:

  1. Excelente artículo, también para mostrar como los medios nos dicen lo que tenemos que pensar.
    Basta ver, como se dice, las muchas cosas buenas que ha traído Chávez y el odio y desprecio irracional de los españoles. Consecuencia de la progaganda de los periódicos, televisiones y radios, no de los hechos.

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  2. Gracias compañero, es mi modesto aporte en la lucha contra la desinformación de los emporios mediáticos .

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