1 de septiembre de 2012

TAUROMAQUIA: Progreso a la libertad.

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Federico García Lorca, hijo de su tiempo, dijo: “los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo”, y he leído de algún taurino: “no es como ellos dicen, crueldad; es valentía, arrojo y corazón”. He tenido la oportunidad de escuchar a algún entendido sobre la tauromaquia, y a algún entendido antitaurino, así como leer sobre las dos partes.

Algunos taurinos me cuentan que los toros llegan en perfecto estado a una corrida. De hecho, señalan lo bien que viven los toros antes de la corrida. Otros me dicen que no es exactamente así, que es cierto que les dejan de dar comida semanas antes de una corrida.

Por parte de los antitaurinos, me cuentan absolutas barbaridades, desde que en algunos tipos de festejos le llenan los ojos con grasa y cera para que no puedan ver, o que le pinchan sus testículos, hasta que le pegan en los riñones auténticos palizones.

En caso de que sea lo primero, me parece de villanos decir que es un duelo a muerte entre un toro y un torero y que, además, el toro vive muy bien antes de la corrida. ¿Es que como vive bien antes de la corrida hay que humillarlo y asesinarlo?¿Tendríamos que hacer lo mismo con los políticos, banqueros, corruptos, etc, que también viven bien? En caso de que la realidad sea lo segundo… ¿de verdad puede llegar el ser humano a ser tan cruel?, ¿es capaz de hacerle todo eso y más a un pobre animal? En ese caso la crisis económica, es una tontería comparada con la crisis social y psicológica que habita España.

Otro argumento taurino es que es una tradición desde hace muchos años, y que los antitaurinos somos una moda… Bien, eso es mentira. La tauromaquia comenzó en España en el siglo XII, cuando media península era cristiana y media musulmana, y en el siglo XII, también aparecieron los antitaurinos (de hecho, en los rodeos, pues aun no eran corridas, muchos antitaurinos intentaban boicotear esta aparición apaleando al público y al “torero”). O sea, que tan tradicionales son los favorables a los toros como los antitaurinos.

Dicho esto llego a la conclusión. Sea como sea, realmente la tauromaquia es derramar sangre gratuita en la arena, y por definición, no es justo. He visto niñas extranjeras salir llorando de una plaza de toros porque no podían soportar ver cómo le hacían eso a un animal. Todos sabemos que es una tradición en España, pero las personas con corazón de fuera, que lo ven sin saber qué es exactamente, sale llorando de las plazas (sin saber a ciencia cierta qué hay detrás de la arena).


Esta tradición, con la que no me identifico, no es cuestión de ideología. Izquierda y derecha pueden estar a favor o en contra de este rito, y además, es muy difícil de cambiar la opinión de ambos. Por tanto, a García Lorca le diría que por mucho que le admire haciendo poesía, no creo que matar a un toro sea una fiesta muy culta.


Artículo realizado por Miguel Ortega.

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