7 de septiembre de 2012

Las masacres del mercado de Sarajevo: ¿quién y por qué se cometieron?

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El 27 de mayo de 1992, el día que la Unión Europea tenía previsto reunirse para tomar medidas contra los serbios, ocurrió un atentado terrorista contra civiles en Sarajevo. Es la que se conoció como la masacre de la panadería de Sarajevo. La UE presionada por Alemania, responsable principal en Europa del inicio de esa guerra, quería acabar ya de una vez con Yugoslavia y esto pasaba por presentar a los serbios como unos nuevos genocidas a los que había que combatir. 

En consecuencia las noticias en los medios de comunicación se cebaron con los serbios, sin mostrar una sola evidencia que demostrase su autoría. La CBS lo exponía así: “La sangre corría a raudales hoy en la principal calle de Sarajevo. Al menos veinte personas, hombres, mujeres y niños han muerto, y más de cien han resultado heridas. Los obuses llovían sobre los civiles en la capital de Bosnia. Las atrocidades cometidas en directo por los serbios exigen una ayuda extranjera para todos aquellos que viven en Bosnia sin ninguna esperanza.” 

Michel Collon corrige algunas cosas que no son ciertas en esta información, no hay pruebas de que fuese un obús, no había ningún cráter en el suelo por ejemplo, y expone la opinión de un experto que dice que las heridas son principalmente en la partes inferiores del cuerpo, que indicaría que fue una bomba colocada en el lugar la causante de este crimen. La información que aparece en Le Monde, el 29 de mayo de 1992, también es muy reveladora, habla de las sanciones de la UE decretando un embargo a Belgrado, y dice que “al parecer habrán sido necesarias las imágenes dramáticas del bombardeo del centro de Sarajevo por el ejército serbio para que la Comunidad eleve su tono”. 

Bien, ¿estábamos ante un montaje en el que la UE necesitaba noticias de masacres para realizar las sanciones y estas masacres fueron realizadas por sus socios, los musulmanes de Izetbegovic, contra la población de Sarajevo pero culpando a los serbios? Las investigaciones de la ONU indicarían que sí. Se trataba de un hecho tremendamente criminal, para dañar a los serbobosnios y justificar un embargo, preparando un atentado terrorista al que son avisados los medios de comunicación para que lo difundan y acusen al bando contrario de esta atrocidad. Los nazis igual no hubiesen ido tan lejos. Pero los medios de comunicación siguieron con esta gran mentira envuelta en sangre, Le Soir diría que “por fin se sanciona a Belgrado”, De Standaard: “Serbia es la agresora”, La Derniere Heure: “La locura serbia ha vuelto a matar”. Si en algo coincidían todos los grandes medios de comunicación es en dar la versión oficial, la del poder, la que quería el mundo de los negocios para destruir, dividir y someter a Yugoslavia. Los hechos y las muertes no importaban.


Serbia fue el centro de los ataques porque se negaba a desmantelar su sistema público de empresas y servicios, y a someterse a los deseos del mundo corporativo y financiero occidental. Pero pese a todo ello la ONU elaboró un informe en el que se hacía responsable a los musulmanes de Izetbegovic de la masacre y añadía que se preparó la masacre haciéndoles poner a las futuras víctimas en una fila tras cerrar la calle previamente a la explosión. Además los medios de comunicación curiosamente estaban allí.



Nuestra gente nos dijo que había una serie de cosas que no encajaban. La calle había sido bloqueada justo antes del incidente. Una vez que la gente estuvo en fila, los medios de comunicación aparecieron, pero mantuvieron la distancia. El ataque tuvo lugar, y los medios de comunicación estuvieron inmediatamente en la escena.

Comandante General Lewis Mackenzie. Peacekeeper: The road to Sarajevo, Vancouver, BC, 1993, pp. 193-194.

El general canadiense Mackenzie había sido comandante de la fuerzas para mantener la paz de la ONU en Sarajevo.

The Independent, el 22 de agosto de 1992, saca la información del informe de la ONU [114], pero ya tres meses más tarde, y el daño ya estaba hecho, con las muertes y el embargo impuesto al que no era el culpable del crimen.
El 5 febrero de 1994, una bomba lanzada sobre un mercado de Sarajevo mata supuestamente a 66 personas e hiere a 200, ocurre otra vez en un momento oportuno, en el día en que los líderes de las tres comunidades bosnias: croatas, serbios y musulmanes se tienen que reunir para tratar sobre negociaciones de paz y acuerdos. Los musulmanes de Izetbegovic ven que no están consiguiendo lo que quieren y necesitan apoyo externo, ya que las otras dos culturas bosnias: la serbia y la croata, pueden plantear dividir Bosnia. El 18 y 19 de enero de 1994 lo que queda del Gobierno Federal yugoslavo y Croacia firman un declaración compartida sobre el proceso de normalización de relaciones entre ellos, también hacen lo mismo la República de Srpska (República serbia de Bosnia) y la Comunidad croata de Bosnia-Herzegovina, pero el lado musulmán controlado por Izetbegovic no firma tal declaración. Hay un motivo, el 11 de enero de 1994 se reúnen en Bruselas en una sesión de dos días los líderes de la OTAN, en esa reunión adoptan un comunicado en el que se dice lo siguiente:



Confirmamos que estamos listos para lanzar ataques aéreos con objeto de prevenir el estrangulamiento de Sarajevo, zonas de seguridad y otras áreas en peligro en Bosnia-Herzegovina.115



La OTAN y EE.UU. presionaron a Naciones Unidas para que les permitiese actuar y así el Secretario General de la ONU diría que no veía razón para no poder usar la fuerza, en referencia a ataques aéreos, y con las supuestas excusas de proteger a las fuerzas de la ONU y a la población. Esta forma de actuar de Naciones Unidas abría la caja de pandora para futuras justificaciones de nuevas guerras. Era un adelanto de la Responsabilidad para Proteger que aparecería en la Asamblea General del año 2005 de la ONU, y era el “nuevo método” de las guerras, aduciendo razones humanitarias. Se emplearía en Yugoslavia, Irak o Libia y ahora se pretende en Siria. Faltaba pues un pretexto para poner en marcha lo que se tenía preparado y entonces vino el mencionado atentado, con la acusación e indignación contra los serbios exigiendo un ataque militar contra estos. 

El ministro belga de relaciones exteriores, Willy Claes, pidió al secretario general de la ONU que ordenase el ataque aéreo sobre las posiciones serbias. Izetbegovic, bastante hipócrita, indicó que escribiría una carta a los estadistas de cuarenta naciones para señalar que los habitantes de Sarajevo se sienten “como condenados a muerte”.116 Hipócrita porque las investigaciones de la ONU apuntaban a sus tropas como responsables, además realizado de forma premeditada con el fin de conseguir el apoyo internacional, y a que además también él tenía una responsabilidad principal en que se mantuviese el sitio de Sarajevo; ya que desde el lado serbobosnio se ofreció pase libre para los civiles, que fue rechazado por Izetbegovic, estableciendo un cerco dentro del cerco, impidiendo que los civiles de la zona que controlaba él se pudiesen ir. El general Philippe Morrillon de la ONU, comandante de la UNPROFOR (Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas), se quejó de forma enérgica y repetida sobre Izetbegovic porque se negó a llegar a un alto el fuego, también expuso esta queja el general inglés Michael Rose, pese a que tenía garantías y se aceptaban sus exigencias  
(Ver Brock. Dateline Yugoslavia: The partisan press, 36; Michael Rose. Fighting for peace, London, 1998; Michael Parenti. To kill a nation. The attack on Yugoslavia, London, 2000).
Estaba claro que por parte del gobierno musulmán había otras intenciones, forzar la situación y provocar la intervención extranjera de la OTAN.

Los medios de comunicación no faltaron tampoco a su tarea de agitación y exaltación, de hecho la CNN estaba curiosamente presente allí para ofrecer las imágenes impactantes al mundo, 117 demasiadas casualidades y demasiados intereses en juego, y acusó ya directamente, otra vez sin pruebas, al lado serbio. Las tropas musulmanas impidieron el acceso a dos oficiales de la ONU, no querían que se investigase. El resultado de las imágenes impactantes de la masacre en la CNN, y de la acusación conjunta de los medios de comunicación hacia los serbios, tuvo su resultado: “Si hasta ahora tan solo era un tercio [de la población estadounidense] el favorable a una intervención militar americana en Bosnia, tres días después de la masacre el porcentaje aumentó hasta el 50 %”, indicaba el diario austriaco Die Presse. [118] La OTAN no tardó en lanzar un ultimátum a las tropas serbias el 9 de febrero, y ya bombardeaba el día 28 y también en el mes de abril. Las investigaciones incidían que el ataque vino del lado musulmán. El periodista francés de la televisión TF1 citaba unas palabras de Miterrand del año 1995: “Hace unos días el Sr. Boutros Ghali me informó que el proyectil que golpeó la plaza del mercado de Markale en Sarajevo fue un acto de provocación bosniomusulmana.” [115], [117], [118]

 El hecho de haber cerrado el paso a los investigadores de la ONU tenía sus razones, tratando de ocultar los sucesos reales, entre los que podían estar incluso el haber utilizado cuerpos humanos de disputas anteriores, días antes había habido también combates entre el bando musulmán y el croata, para preparar una escena del crimen más impactante.  
Ver esta observación en la obra de Michael Parenti, To kill a nation, en las páginas 75 y 76, citando varios testimonios y la conferencia de prensa de la ONU. [94]

La información, pese a los obstáculos, fue apareciendo en la prensa más tarde, y apuntaba a las milicias musulmanas: Hugh McManners, Serbs “not guilty” of massacre, Sunday Times, October, 1, 1995; David Binder, Bosnia´s bombers, Nation, October, 2, 1995.
Otra vez aparecía tarde, cuando el mal ya se había hecho, cuando ya nadie estaba interesado y cuando casi nadie se enteró de esta información ya sí más veraz.

La situación en la ya antigua Yugoslavia estaba muy tensa en 1995, habían ocurrido los sucesos de Srebrenica en julio de 1995, que estuvieron muy ligados y en realidad que hicieron de cobertura días después a la expulsión de los serbocroatas de la Krajina el 4 de agosto de ese año con la ayuda norteamericana. La administración estadounidense imponía ya su poder y estaba deseosa de poder atacar y destruir las defensas aéreas serbobosnias, lo que le permitiría también el control de Bosnia. El International Herald Tribune informaba el 31 de agosto de 1995 que: “espías americanos, franceses y británicos habían operado durante meses en la zona serbia para localizar los radares y otras instalaciones que habría que destruir”. En este contexto ocurrió el 28 de agosto otro ataque deliberado sobre civiles, en la conocida como la Segunda masacre del mercado de Sarajevo. La ONU el día 29 ya acusaba directamente a los serbios, sin considerar las evidencias aportadas por los informes de expertos franceses y británicos, además de las declaraciones hechas por el experto en artillería de la ONU el coronel A.Demurenko. [117], [118] También el editor francés Jean Daniel le preguntó directamente al Primer Ministro francés, Edouard Balladur: “¿Ellos [milicias musulmanas] cometieron esta carnicería sobre su propia gente?”. El Primer Ministro respondió sin dudarlo: “Sí, pero al menos han forzado a intervenir a la OTAN”
(No more lies about Bosnia, Le Nouvel Observateur, 31.8.1995, también en: Chronicles: A Magazine of American Culture, January 1997).

No obstante, sin pruebas volvieron a cargar contra los serbios y amenazaron con castigarlos con un ataque militar que se llevó a cabo. Los medios de comunicación volvieron a cumplir con su misión, haciendo ver que era necesaria una intervención militar y así los ciudadanos occidentales pudiesen aprobar el bombardeo, que finalmente sucedió.

Esta demonización mediática de los serbios, falsificando estos hechos, supuso la imposición de sanciones en 1992, el comienzo de bombardeos en 1994 y el bombardeo a gran escala de los serbobosnios en 1995, con más de 3.500 salidas de los bombarderos.

La indignación de muchos expertos y ciudadanos sobre el tratamiento completamente propagandístico y parcial de los grandes medios de comunicación en relación a la guerra en Yugoslavia se ha terminado por expresar en importantes obras tanto a nivel histórico, periodístico y humano, algunas de ellas las reflejo en la bibliografía. El director del Comité Independiente en Crímenes de Guerra en los Balcanes, Jacobsen, escribió una carta al director del New York Times para mostrar su malestar por la desinformación emitida en este medio: “Su -¿deliberadamente?- información miope sobre Yugoslavia se burla de la reivindicación de su titular a la objetividad.”


La “objetividad” de este tipo de periodismo puede ser vista en la cobertura de los tres atentados con bomba en Sarajevo: en 1992 –en la Masacre de la cola de la panadería-, en 1994 –en la Masacre del Mercado de Markale- y en la Segunda masacre del mercado en 1995. De todas estas tres masacres se informó que fueron llevadas a cabo por los serbios de acuerdo a los medios de comunicación de EE.UU., a pesar del hecho de que los oficiales de la ONU y oficiales militares de alto rango occidentales indicaron que había una gran evidencia que indicaba que las masacres fueron cometidas por los bosnios musulmanes. [119]



Artículo realizado por Mikel Itulain - Sección de Libre Publicación

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Bibliografía:

94. Michael Parenti. To kill a nation: The attack on Yugoslavia. Verso. 2000. pp. 50-51.
114. Leonard Doyle. Muslim ´slaughter their own people´: Bosnia bread queue massacre was propaganda ploy, UN told. The Independent. 22.8.1992.
115. The stage for Markale massacre.
http://www.srpska-mreza.com/Bosnia/Sarajevo/stage-mark1.html
116. Reacciones internacionales ante la massacre de Sarajevo. Explored. 6.2.1994.
117. Seán Mac Mathúna. Who was responsible for the market place massacres in Sarajevo? Flame.
118. Michel Collon. El juego de la mentira. Las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras. Hiru. 1999 pp. 68-75.
119. Michael Barker. Manufacturing policies: the media´s role in the policy making process. Journalism Education Conference. Griffith University. 29 Nov-2 Dec. 2005.

2 comentarios:

  1. "Vamos a abrirle los ojos al mundo" "que vean cómo se les manipula y se les engaña". Venga hombre, no me jodas. El asedio a una ciudad más largo de la historia y resulta que las matanzas más gordas las cometen sus propios habitantes. Y los serbios sólo disparaban con tirachinas desde las montañas. Lo que hay que leer. Y en Sbrenica se suicidaron 8000 personas de la secta del Orden del Templo del sol no te jode. Venga vete a desenmascarar a Spiderman anda...

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  2. has estado en sarajevo? has visto los crateres con tus propios ojos? has hablado con las personas que han vivido todo el sedio alli los 1425 dias? no tienes ni idea de que estas hablando.

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