21 de septiembre de 2012

Carrillo, ¿demócrata o desleal?

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Ayer se conocía la noticia del fallecimiento de Santiago Carrillo, personaje clave en la transición y en la historia reciente de España. Muchos lo han calificado poco menos que de héroe nacional, otros han hablado de la muerte del último símbolo rojo. Pero, ¿qué es exactamente lo que hizo posible Carrillo? ¿Merece admiración?


Empezaremos respondiendo a la primera pregunta. Carrillo hizo posible la transición, no cabe ninguna duda de que su papel fue de vital importancia para el proceso “democratizador” y para el establecimiento de la monarquía. Pero, ¿qué fue exactamente la transición? La a menudo llamada transacción fue poco más que una continuación “democrática” del franquismo. Todos los jueces que condenaban manifestantes y activistas a pena de muerte siguieron tranquilamente ejerciendo, todos los políticos que habían hechos posible una dictadura fascista durante cuarenta años y tuvieron el deseo de continuar en activo lo hicieron sin ningún problema (véase Fraga), etc., etc. Es decir, nada cambió, excepto que la cara que vemos representando al gobierno cambia cada cierto tiempo y es elegida popularmente, aunque no así el jefe del Estado, el Rey, quien es tan absoluto como Franco, o quizá más. Los poderes económicos interesados en la perpetuación del franquismo ninguna resistencia opusieron a esta “democratización”, pues realmente nada cambió. Se podrían poner muchos más ejemplos, pero quedémonos con esta idea, la transición, o mejor dicho, la transacción, tan solo fue una salida moderna y refinada para el fascismo militar franquista.

Y sí, fue Carrillo uno de los que hizo posible la transición. ¡Oh, qué gran héroe nacional! Un comunista que renuncia a todos y cada uno de sus principios, que traiciona a todos aquellos que durante más de cuarenta años sufrieron en la sombra de sus casas por miedo a manifestar su opinión política en público, a los que acabaron en la cárcel o en la tumba por hacerlo, a todos los que apoyaron al PCE. Él, que representaba a todos ellos, a la gran mayoría de los españoles reprimidos, disidentes del régimen fascista más duradero de la historia, aceptó que se pasase del generalísimo al Rey, un Rey que había jurado la Ley de Principios del Movimiento Nacional, un Rey, que alaba la figura del dictador sin ningún escrúpulo (como pueden ver en el vídeo del final del artículo, sobre el que hay que aclarar que el Rey miente en cuanto a que Franco nos sacase de la II Guerra Mundial y olvida que fue Franco y su sublevación fueron los que causaron lo que él llama crisis del ´36), un Rey que es declarado por la Constitución inmune ante la ley e intocable, como cualquier monarca absoluto del siglo XVI. Carrillo, en quien la mayoría de los que deseaban un cambio tenían puestas sus esperanzas, hizo posible la continuación de todo lo contrario a lo que sus seguidores requerían.


Tras la reunificación de Alemania ninguno de los cargos militares, judiciales, políticos o de cualquier otro tipo siguió en su puesto y en numerosos casos acabaron en la cárcel. Esto parece lo lógico cuando se pasa de un régimen represor a uno democrático, pero dista mucho de lo que sucedió aquí y Carrillo fue clave para que quienes durante décadas habían detenido y encarcelado a los miembros de su partido siguieran en sus privilegiadas posiciones.

Esta es la historia, muy resumida, de la transición, aquello que Carrillo hizo posible.
Ahora los hechos están sobre la mesa, debe ser cada uno quien juzgue si este hombre es un héroe nacional, un demócrata convencido o un traidor.


Artículo realizado por Érik Monjas Polo - Sección de Libre Publicación.

5 comentarios:

  1. Mira, no voy a hacer apología de Carrillo, pero me gustaría hacer alguna reflexión sobre tu artículo. En un momento como la transición, lo que cuenta es la correlación de fuerzas. Por un lado tenemos el aparato pos franquista, orgánicamente el mismo que durante el régimen pero obligado objetivamente a mutar su piel por las circunstancias, eso sí, intentando preservar el máximo de poder en el intento. Por otro, unas izquierdas con gran apoyo popular pero sin estructura de poder alguna, de hecho todavía ilegales. La negociación es la única salida prudente que le queda a la izquierda, en base a la potencia real de cada bando. Históricamente hablando, los méritos de cualquier personaje han de relacionarse en el contexto de su época, es decir aquello a lo que pueden aspirar teniendo en cuenta su posición de fuerza en cada situación. Carrillo tenía simpatía popular y era posiblemente la cabeza política más importante y reconocible de los clandestinos, pero esa es una fuerza moral más que real. Es notable que el interlocutor que tuvo, Suarez, fue considerado un traidor por el ala reaccionaria y militar precisamente por negociar con Carrillo, y en última instancia fue una de las fuerzas dinamizadoras de la caída política de Suarez y por añadidura del 23 F.

    Y precisamente el 23 F para mí tiene muchas claves de la importancia de Carrillo y no por lo que pasó en las Cortes sino fuera de ellas... en todo el país. Levantamiento militar no hubo, fuera de la brunete y Milans en Valencia. Es decir, todas las regiones militares del país salvo dos permanecieron en atronador silencio. ¡Qué extraño! Todos aquellos militares ardorosos por volver al antiguo régimen se desentienden, dudan, hablan y esperan. ¿A qué? Porque fuera de sus cuarteles reina un silencio todavía más atronador que el suyo: el de una población acojonada que aguarda acontecimientos pegada al sintonizador o a la tele y que sólo rompe el trasiego algún semiclandestino o fichado mientras busca el pasaporte y piensa en cómo llegar a Francia lo antes posible. En fin si levantamiento militar no hubo, clamor popular tampoco y ésa es la gran victoria del 23 F: saber que pase lo que pase, la gente está demasiado asustada como para reaccionar. De aquellos lodos...

    21 añitos después muere Carrillo y aquí algunos dicen bua y otros dicen ja... y muchos otros, mutación de los acojonados de aquella noche, ignoran la efemérides, no les interesa o acaso les ejerce de distracción momentánea de las aristas y los entretiempos de la mucho más interesante guerra entre Messi y Cristiano. Y algunos, muy pocos, discutimos con un lenguaje arcaizado por las corrientes de opinión modernas sobre los méritos históricos del personaje. Lo dije al principio y lo vuelvo a decir, Carrillo como buen conocedor de historia y lector de Marx, analizó las circunstancias contextuales, examinó la correlación de fuerzas y ante la posibilidad de actuar o marchar, actuó y en el camino supo sacrificar la accesorio (las imposiciones de la ideología) a lo sustancial: dotar a las izquierdas de un camino a las estructuras de poder (que lamentablemente luego han dilapidado de una forma grosera y obtusa, muy a la manera de los nuevos ricos). Por otro lado, el pueblo sigue como entonces: cabreado, pero sobre todo muy asustado, asustado de disponer de cualquier tipo de estructura de poder y por tanto cómplice necesario. ¿Qué queréis que os diga? El tipo sacrificó su carrera política por algo que él no disfrutó, y que el hecho de que mucho cabrón, incluido el rey hable bien de él y se pase por su entierro no es óbice para considerar todo su legado político como una aberración o una abjuración y se minimicen sus logros. El hecho de que podamos hablar en este tono en un lugar completamente público sobre estos temas desmiente en gran medida vuestra aseveración de que nada ha cambiado. sí que ha cambiado, y muchas cosas han ido a mejor. Es cierto que las mutaciones o herederos del franquismo quieren ejercer un debilitamiento de las libertades que hay (sean muchas o pocas), pero eso es escasamente culpa de Carrillo

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    1. Buen razonamiento, solo aclarar que, sí, podemos hablar de este tema en un lugar público, pero no sin ser identificado por una patrulla de antidisturbios, como ocurrió con los 15M reunidos en el Retiro e identificados "por ser un grupo de más de 20 personas".

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  2. corrección al comentario anterior
    31 años y no 21, como dije.

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  3. Gracias anónimo por una buena reflexión en tiempos difíciles.

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  4. Lamentable que se equipare la Alemania Oriental con la España fascista. Aquellos alemanes lucharon heróicamente contra el nazismo de su país. En su trayectoria hubo coherencia. Lucharon contra el fascismo, (retoño monstruoso de capitalismo cuando no le salen las cuentas manipuladas de la "democracia")ya llevara este una svastica, unas barras y estrellas o una unión jack. Por eso, estos últimos que rápidamente reconciliaron sus intereses, para proseguir en la aventura atómica, o para integrar a la Alemania IV Reich (RFA) en la OTAN. No en valde su jefe de los servicios secretos fue un ex SS (aunque un SS nunca es ex, ellos sí son consecuentes). ¿Carrillo? Hagámonos la misma pregunta que se hacía Lister: ¿Cómo un comunista puede viajar libremente a los EEUU cuando no pueden hacerlo así hasta jefes de stado? Ya hemos visto que era el eurocomunismo. Le recomiendo que por coherencia, quite esa estrella roja, cuyo especial diseño más bien habría que reservarlo para el comunismo de hasta los 50.

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