10 de agosto de 2012

Yo apoyo a Sánchez Gordillo y a todos los miembros del SAT

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Cuando ayer leí la noticia de que unos 500 miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores habían ocupado dos supermercados en las provincias de Sevilla y Cádiz y se habían llevado sin pagar varios carros con comida para entregársela a un comedor social, no pensé que tendría que escribir estas líneas. Pero viendo el ataque enrabietado que las grandes empresas de comunicación han lanzado contra el político y activista, Juan Manuel Sánchez Gordillo y los miembros del SAT, no queda más remedio.

La acción que llevó a cabo este sindicato pretende remover las anestesiadas conciencias de una buena parte de la población que permanece impasible ante la quiebra social que se está produciendo en España, y sobre todo, la de una casta política dirigente que no se da por aludida ni parece sentirse responsable de la situación de pobreza y miseria que está causando. Esta acción busca premeditadamente causar polémica, porque por desgracia es la única manera que tienen los de abajo, las víctimas de esta guerra de clases que se está librando, de que los medios de "desinformación" del sistema se hagan eco de sus reivindicaciones. ¿O acaso estaríamos hablando de la situación de miseria que atraviesan miles de familias si no se hubiese llevado a cabo esta y otras acciones "ilegales"?.
Esta acción subversiva envía un mensaje claro y muy necesario a la clase política dirigente: el Pueblo, las personas más humildes, no se van a quedar de brazos cruzados mientras sus tripas sigan sonando. Y hay gente comprometida que está dispuesta a hacer lo que haga falta para ofrecerles lo que el Estado les está negando: el cumplimiento de los Derechos Humanos más elementales. Los políticos no pueden esconderse más detrás de sus escaños y mirar para otro lado, porque no les servirá de nada.

Pero ni el mensaje ni el trágico trasfondo que hay detrás de esta protesta del SAT parecen importar a los medios del reino. Lo importante para ellos no es el fondo, ni el objetivo de esta acción que no es otra que condenar públicamente los recortes sociales y explicitar el daño que causan a los más débiles. Lo importante para los medios y los políticos del sistema es abrazar la bandera de la Ley, sin que les importe en absoluto la legitimidad, y atacar con dureza y crueldad al diputado por Andalucía y alcalde de Marinaleda durante 33 años Juan Manuel Sánchez Gordillo. Cuando un político está del lado de los trabajadores, defiende a los humildes, condena a los corruptos, y lucha contra los abusos de los poderosos, se convierte en el enemigo de los defensores del sistema. Desde los medios sistémicos le han llamado ladrón, delincuente, asaltante, sinvergüenza, impresentable, robaburros,... y muchas más lindezas. La rabia que demuestran quienes le atacan sin piedad es directamente proporcional al compromiso y la coherencia con la que este revolucionario ha luchado siempre por la libertad y los derechos de los trabajadores y los más humildes. No me extraña que quienes defienden todo lo contrario le odien tanto.

El ministro del Interior, miembro de la secta religiosa Opus Dei, ha ordenado esta tarde la detención de los autores de los "asaltos" de los supermercados en los que participó el propio Sánchez Gordillo. La "Justicia", si es que se le puede llamar así, funciona de maravilla y con una velocidad de vértigo cuando se trata de anular y condenar al disidente. Gordillo lleva años peleando contra el sistema capitalista y corrupto que tenemos, pero nunca fue visto como un peligro como lo está siendo ahora. El motivo es que ahora la realidad y los hechos le han dado la razón a Gordillo y a los que piensan como él. Este sistema oligárquico que ha construido el bipartidismo PP-PSOE condena a la precariedad, la miseria, y el olvido a las clases populares de este país, y los ciudadanos que lo sufren, que son la inmensa mayoría de la población, pueden encontrar en este tipo de acciones y de lucha, y en el propio Sánchez Gordillo, un referente y un ejemplo de lucha a seguir. Eso es lo que temen, que su ejemplo se extienda. Temen a los de abajo, somos sus enemigos en esta guerra de clases unidireccional que han iniciado los poderosos, como lo define Noam Chomsky.

No son los miembros del SAT ni Sánchez Gordillo quienes han roto el contrato social de este país. No son ellos, ni el resto de ciudadanos, quienes han fulminado la soberanía popular, ni los derechos laborales y civiles, ni quienes cambian la Constitución para beneficiar a los Bancos en contra del bienestar de la población, ni quienes indultan a banqueros, a políticos corruptos, o a policías torturadores. No. Los de abajo tenemos el derecho y el deber de defendernos. ¿Por qué debemos respetar a unos gobiernos, unas instituciones, y un sistema que no respeta la dignidad humana?.

Cuando se rompe de forma unilateral el Pacto Social las leyes no son suficientes para garantizar la convivencia. Yo apoyo a Sánchez Gordillo y a todos los compañeros del Sindicato Andaluz de Trabajadores.


Artículo realizado por Adolfo Ferrera - Sección de Libre Publicación.

2 comentarios:

  1. Bien dicho todo, con un par de huevos y conciso. Así se habla.

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  2. No robaron dinero, no robaron joyas, "robaron" comida.
    Pocas sociedades habrán estado tan ciegas y tan dormias como la actual.
    Un buen artículo.

    Saludos,

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