3 de agosto de 2012

La policía y el Estado.

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“Es más deseable cultivar el respeto a la justicia que el respeto a la ley”

Parto de la convicción de que la ley es la que puede hacer posible que vivamos en sociedad, siempre que sea justa y se aplique a todo el mundo por igual. Comienzo esta reflexión citando el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.

Pero nos encontramos ante la realidad de que nuestro estado no protege los derechos humanos. Existen numerosas leyes injustas: Ley de Extranjería, el Plan Bolonia, la Ley Sinde, la Ley electoral, la Ley de Partidos, doctrina Parot… Así como Centros de Internamiento de Extranjeros, en los que se encuentran detenidos ilegalmente trabajadores inmigrantes sometidos a vejaciones y abusos [1]. Más clara es la evidencia de que las leyes existentes no se aplican por igual a todos los ciudadanos del Estado. Vemos como las tropelías y desfalcos de banqueros, políticos corruptos o miembros de la familia real quedan impunes; mientras que son encarcelados huelguistas, reprimidos con dureza los mineros por luchar por su trabajo o detenidos decenas de manifestantes y activistas de movimientos sociales.

Una realidad muy significativa es que en España hay una de las tasas más elevadas de presos, por cada 100 mil habitantes, de toda Europa (153 en España, por 110 en Portugal, 96 en Francia o 67 en Irlanda) [2], sin embargo la tasa de “criminalidad” es mucho menor que la media europea (48,4 infracciones por mil habitantes en España, por las 152 de Suecia o las 97 de Bélgica; mientras que la media europea se sitúa en 65) [3]. Hechos que desmontan la creencia popular de que el código penal español es muy “benévolo”. Mito que utiliza el gobierno del PP para justificar su intención de endurecerlo, planteándose penar con cárcel incluso la resistencia pasiva [4]. Nos encontramos con que de entre todos los presos, la mayoría de origen humilde y muchos por delitos contra la propiedad privada, solo hay 89 por delitos fiscales; de nuevo el Estado poniendo la parte ancha del embudo a los poderos y la estrecha a los más desfavorecidos.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, son un instrumento fundamental, básico, uno de los más efectivos del sistema, junto con la manipulación mediática, para mantener este orden establecido. La policía española defiende los intereses de las elites políticas y económicas, no las “libertades del pueblo” como se nos intenta hacer creer, con la única intención de perpetuar este modelo de Estado. Modelo, a todas luces, injusto e insolidario. Por lo tanto más que garantes de la libertad, son garantes de la injusticia.

Tampoco es cierto que los policías sean trabajadores como los demás, incluso ellos mismos a través de algunos de sus sindicatos, en las ultimas semanas, han exigido (y cito textualmente): “trato diferente para los policías, no somos iguales”. [5]

También es equivocada la idea de que los encargados de la represión son sólo los miembros de la UIP, los antidisturbios. Todos los integrantes de los cuerpos policiales forman parte de un mismo engranaje ¿Acaso un hospital funcionaria sólo con médicos? ¿O es imprescindible el trabajo de administrativos, enfermeros, celadores…?

Conocido es el caso de los cuatro ‘mossos’ condenados por torturas, a los que el gobierno central pretendió indultar [6]. Las detenciones arbitrarias se suceden en los últimos meses en todo el territorio del Estado. Hace un mes presencié como detenían a 20 compañeros por tratar de impedir un desahucio. Esta semana hemos conocido el testimonio del periodista Juan Castromil sobre su detención, tras la cual su primera valoración fue: “Me ha sorprendido comprobar que en este país, en el año 2012, aún ocurren cosas más propias de naciones tercermundistas” [7]. Casos que vulneran claramente artículos de la DDHH:

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado
           
            Para acabar no quería olvidarme de Iñigo Cabacas, muerto por un pelotazo de goma en Bilbao. Tampoco de las decenas de personas que por el hecho de manifestarse han perdido un ojo, por el uso de la misma arma represiva. Así como de todos los heridos en cargas policiales, solo por ejercer su derecho a manifestarse libremente.

Tenemos razones de sobra para rebelarnos contra este sistema y nuestro gobierno títere, pero también debemos rebelarnos contra las Fuerzas de Seguridad del Estado, que proporcionan sustento a los gobernantes y protección a los poderosos. No les debemos obediencia. Como escribió Thoreau: "Es más deseable cultivar el respeto a la justicia que el respeto a la ley"

Artículo realizado por Guillermo Argüello - Sección de Libre Publicación.

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[1] http://politica.elpais.com/politica/2012/04/17/actualidad/1334663606_813893.html







1 comentario:

  1. El PP, en realidad todos estos gobiernos que nos quieren pasar por democráticos, indulta a banqueros y policías torturadores pero se lo niega a presos reinsertados. Una prueba más de la calaña asquerosa que nos gobierna. ¿Hasta cuándo?

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