30 de agosto de 2012

Bailar de lejos no es bailar

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La organización Small Arms Survey ha publicado esta semana un análisis que revela que América Latina supera la media mundial de homicidios con arma de fuego. “ Hoy en día, la violencia armada es un problema crucial en América Latina y el Caribe: no sólo los países de la región registran tasas de homicidio considerablemente más altas que en cualquier otro lugar del mundo, sino además muchos de ellos superan ampliamente el promedio general de 42% correspondiente a homicidios perpetrados con armas de fuego. En América Central, 70% de los homicidios implican el uso de un arma de fuego, mientras en el Caribe esta cifra se eleva a 61% y en América del Sur a 60%”, dice el informe que señala a Honduras como el de mayor crecimiento de ese flagelo, con un ascenso de las tasas de homicidios de 42,0 por 100.000 habitantes en 1999 a 81,9 por 100.000 en 2010, un 70% de ellos perpetrados con armas de fuego.
Según el informe, Cuba fue el único país que decreció entre 1995 y 2010 en el total de homicidios y junto a Surinam tiene el menor uso de armas de fuego en la región vinculadas a esos hechos. A pesar de ser, después de México, el país  latinoamericano más cercano a Estados Unidos,  la Isla ha logrado protegerse de las rutas de narcotráfico hacia el principal mercado de drogas del  mundo y librar a sus habitantes de la epidemia de violencia que recorre el continente.
Las autoridades norteamericanas, sin embargo, tan preocupadas por la seguridad de sus ciudadanos, en nombre de la cual ordenan invasiones y bombardeos, tienen a Cuba como el único país que no pueden visitar los estadounidenses. Para colmo, recientemente se ha conocido que han dado marcha atrás en las exigencias para que excepcionalmente un grupo de categorías de habitantes de ese país puedan viajar  la Isla.
El periódico Detroit Free Press reveló que a casi ninguna de las organizaciones con licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para patrocinar viajes a Cuba se les renovaron los permisos para operar en los llamados “programas people to people” con los que la adiministración de Barack Obama pretendía contribuir a su política de “cambio de régimen” en la Isla y mantener intacto el bloqueo económico que EE.UU. le aplica desde hace más de cincuenta años.
Dice el periódico de Detroit que los formularios para solicitar operar viajes a la Isla aumentaron de seis a cientos de páginas porque ahora es necesario documentar cada minuto de los viajes  para probar que no se bailó o se fue a la playa en el país donde es menos probable que un norteamericano tenga una muerte violenta. Gracias a eso, los estadounidenses  tendrán que satisfacer su nostalgia por bailar en La Habana como lo hizo la Secretaria de Estado Hillary Clinton el pasado abril al visitar una discoteca con el nombre de la capital cubana en Colombia, país que tiene una tasa de homicidios similar a Honduras… y ya sabemos que como dice una balada del siglo pasado “bailar de lejos no es bailar”.
Artículo realizado por Iroel Sánchez - Colaborador de Hablando República desde Cuba.

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