7 de junio de 2012

Internacionalismo.

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Europa está volviendo a ver nacer una conciencia de lucha internacional, no hay más que ver las banderas republicanas y griegas que salpican los mítines del Front de Gauche francés, las referencias a Izquierda Unida que hemos encontrado en algunos mítines de Syriza, o la solidaridad con los pueblos del Mediterráneo que se muestra en los actos de Die Linke. Las fuerzas transformadoras de izquierda progresan en los parlamentos de la Unión Europea y sus ideas consiguen cada vez más eco en las calles y plazas del continente.

Las clases trabajadoras y medias desclasadas, pero con conciencia, están empezando a ver que existe una fuerza que puede plantar cara a la Europa del capital, de la austeridad y del auge de la extrema derecha.

Si echamos un ojo rápido a los programas de estas fuerzas políticas, encontramos puntos comunes como la conquista de la economía por las fuerzas del trabajo y no del capital, la renacionalización de los sectores estratégicos, el aumento de las garantías democráticas en cada uno de los países y en la Unión Europea, además, por ejemplo, del cuestionamiento de la pertenencia a la OTAN.

Se trata de un programa común anticapitalista y de ruptura con el orden político y económico establecido a través de la construcción de mayor democracia. Se trata de la voz de las clases obreras y medias organizadas, que, junto al impresionante movimiento de indignación global (15M, Occupy...) han dicho basta al presente estado de cosas.

Y ese grito de hartazgo ha empezado a dar sus frutos, en España Izquierda Unida casi ha cuadruplicado su presencia en el parlamento, el Front de Gauche en Francia ha posibilitado la derrota de Nicolas Sarkozy y se ha colocado como cuarta fuerza política del país, en alemania Die Linke progresa y además la línea más rupturista se ha impuesto en el último congreso del partido fundado por el ex-SPD Oskar Lafontaine. y qué decir de Grecia, el país violado y torturado por la dictadura neoliberal, en el que el hartazgo de la población puede llevar a Syriza (Coalición de Izquierda Radical) a gobernar tras las elecciones del próximo 17 de junio.

Se trataría de la primera victoria de la izquierda rupturista en Europa, desde tiempos de Olof Palme en Suecia, y sin la existencia del bloque soviético.

Por eso la batalla de Grecia es la primera gran batalla que la clase trabajadora europea puede ganar en la guerra de clases contra el capital y las élites. Syriza defiende un programa marcadamente anticapitalista, social y de recuperación de la soberanía nacional, que va más allá de la socialdemocracia, mal que les pese a algunos. Por eso la coalición griega y su joven líder, Alexis Tsipras, están siendo objeto de los más feroces ataques de todo el aparato del establishment griego, especialmente político y mediático, y también del mismo aparato a nivel internacional. Esos ataques también los recibió Jean Luc Mélenchon durante la campaña de las presidenciales francesas, por citar un ejemplo presente y otro del más reciente pasado. Lo que ponen de manifiesto estas estrategias de desprestigio hacia las fuerzas internacionales de izquierda rupturista es que el capital y el orden construido por las élites políticas (socio-neoliberales) y económicas, empiezan a sentir el fin de su fiesta, y el comienzo de la contraofensiva de la clase trabajadora en Europa occidental.

Artículo realizado por Raúl García Hémonnet, colaborador de Hablando República.

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