4 de mayo de 2012

Todos contra Sarkozy

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Ayer, ante 18 millones de espectadores, la gran mayoría franceses, se produjo el esperado y único debate entre los dos candidatos a la presidencia francesa que concurren a la segunda vuelta de las elecciones, François Hollande, por el Partido Socialista y Nicolas Sarkozy, presidente saliente y candidato a presidente por el partido de derecha Unión por un Movimiento Popular (UMP).


El debate fue duro, sin demasiadas concesiones entre los dos candidatos, Sarkozy exhibió una gran dureza en sus argumentaciones y se mostró a la defensiva en la gran mayoría de los pasajes del debate, echando balones fuera cuando Hollande le recordaba su responsabilidad en la gestión de la crisis en Francia, que ha dejado el país vecino con una cifra de paro récord y una importante pérdida de poder adquisitivo entre las clases medias y trabajadoras.


Hollande, por su parte, ejerció un tono más presidencial, y los que esperaban que sacase su perfil más de izquierdas se dieron un palmo de narices. Hollande exhibió su perfil más centrista, destinado, principalmente a conquistar los votos obtenidos por el MoDem, el partido de centro (democracia cristiana), dirigido por François Bayrou, que obtuvo el 9,13 por ciento de los votos en la primera vuelta, Su objetivo anoche también era captar los votos de los votantes menos derechistas del partido de Sarkozy.


Hollande decidió mostrar ese perfil porque ya tenía asegurados los votos del candidato del Frente de Izquierda, Jean Luc Mélenchon (11, 11% de los votos en la primera vuelta), que tras conocerse los resultados de la primera vuelta ya señaló que animaría a votar contra Sarkozy.


Además, el candidato socialista, cuenta con los votos de Eva Joly, ecologista, o de Dominique de Villepin, antiguo ministro del Gobierno de Jacques Chirac, y antiguo compañero de gabinete de Sarkozy y acérrimo enemigo del Presidente saliente.


Sarkozy por su parte se asomó ayer a las pantallas de toda Francia con el cuchillo entre los dientes, dispuesto a conquistar los votos del Frente Nacional, siendo especialmente duro en los temas de inmigración, pero a pesar de regalar los oídos ultraderechistas, no ha conseguido la adhesión de la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, que ha señalado esta semana que votará en blanco. Por otro lado, existe un rechazo manifiesto por parte del votante del Frente Nacional, a la Francia del 'bling-bling', la Francia de los financieros y de los grandes empresarios, representada políticamente por Sarkozy y protegida durante su mandato.


Se produce así un hecho insólito en la historia de la democracia francesa. Un candidato en la segunda vuelta de las presidenciales francesas no obtiene el apoyo de ningún otro candidato. El dato deja bastante patente el rechazo a la gestión de Sarkozy.


Así, el domingo parece que Hollande ganará el combate a los puntos, y según promete, va a intentar cambiar el rumbo absolutamente neoliberal de la Comisión Europea. Habrá que ver si cumple, hay que recordar que Hollande aseguró en la City de Londres que “no sería peligroso para la finanza”, es una cita textual. Si no cumple encontrará la contestación en la calle, capitaneada por un Frente de Izquierda que está llamado a crecer y ser protagonista de la vida política francesa y europea en un futuro próximo.


Artículo realizado por Raúl García Hémonnet

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