22 de febrero de 2012

Relato desde dentro del Lluis Vives #PrimaveraValenciana

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Seguramente muchos sabéis lo que ocurrió ayer día 20 en las calles de Valencia. La policía cargó contra un grupo de manifestantes, principalmente estudiantes, repetidas veces, causando muchos heridos y muchas detenciones. Yo me dispongo a contar la historia y la parte que yo he tomado en ella, pero para eso debo contarla desde el principio.

Todo comenzó el miércoles día 15. Los estudiantes de bachillerato del Lluís Vives teníamos acordado cortar la calle 10 minutos cada día durante una semana, para llamar la atención de la gente sobre los recortes en educación que el gobierno valenciano está llevando a cabo, tan duros que han llegado al punto de que muchos colegios no tienen ni calefacción. Aunque en Valencia ciudad no hay ningún caso tan extremo, los recortes son importantes y disminuyen la calidad de los estudios que estamos cursando y la de los que vendrán después. Recortes que contrastan con el multimillonario despilfarro en grandes obras y eventos por parte del PP valenciano a nivel municipal, autonómico y provincial. Ejemplos claros de esto son la Fórmula 1, la visita del papa, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el hospital nuevo de La Fe (el más grande de Europa. No el mejor, pero sí el más grande), la Ciutat de la Llum (estudios de cine de Alicante). Además, también se ha producido un agujero enorme por culpa de la corrupción a todos los niveles de la administración del PP valenciano. Ejemplos famosos son el aeropuerto sin aviones de Castellón, la profunda conexión con la trama Gürtel, el hecho de que lleva 10 o 11 años tocándole la lotería a Carlos Fabra (presidente de la diputación de Castellón), el caso Emarsa de la depuradora… en fin, hay muchos más, pero no hablaremos hoy de eso.

Los recortes en educación deben ser el último recurso para ahorrar dinero. Evidentemente, el contraste entre los miles de millones que van a saco roto por un lado y los bestiales recortes en todos los sectores por el otro puede llegar a cabrear a cualquiera. Nuestra protesta particular no iba más allá de una semana de cortar diariamente 10 minutos el tráfico y repartir unos panfletos. Pero el miércoles 15 no pudimos hacerlo. Un montón de policías nacionales ya nos estaban esperando y en cuanto nos sentamos en medio de la calle arremetieron contra nosotros. No se trataba de antidisturbios: no iban con casco, ni con armadura anti-golpes, ni con escudo; pero su brutalidad en el desalojo fue ejemplar. Una chica aún va con muletas desde ese día, y a un chico lo levantaron del suelo entre dos policías y un tercero le atestó un puñetazo en la barriga por las buenas. Estos dos son los casos más sonados de ese día. También detuvieron a un chico y se lo llevaron a comisaría. Lo acusaban de lanzarse a morder al policía y de lanzar zapatos. Pero preguntad a cualquiera de los que estábamos allí y os dirá que a nadie se le ocurrió ir a morder y que el zapato se lo quitaron ellos mismos y se entretuvieron pasándoselo entre ellos para provocarle. Luego lo detuvieron.
La forma de funcionar de ese día causó la indignación entre quienes conocieron los hechos, y al día siguiente tuvimos al salir de clase un grupo mucho más grande de personas en una concentración  contra la actuación policial. El claustro del centro, en un acto totalmente insólito, hizo una declaración conjunta al respecto condenando la violencia usada en el desalojo.


El viernes también se convocó una concentración, y fue bastante más masiva que el día anterior. Debería haber unas 300 personas concentradas. Fuimos a protestar a la comisaría de policía nacional, y llegamos alrededor de las 3:00. Una vez allí, desde dentro empezaron a salir al cabo de poco rato antidisturbios. La diferencia básica entre éstos y la policía nacional habitual es que los antidisturbios van equipados con armadura anti-golpes, casco, escudos y una gran vara de metal a la que llaman “porra”. Los antidisturbios hicieron dos filas, una  a cada lado de la calle. Después cerraron una de las dos salidas. Todo el mundo veía claramente que iban a encerrar a la gente, y de hecho encerraron a todos los que no pudieron escapar, que de hecho fueron la mayoría. Después de una pequeña carga en la que una mujer resultó herida (le caía un chorrito de sangre de la cabeza), nadie intentó salir. La policía les pidió a todos identificación y los retuvieron durante unas cuantas horas.

La siguiente concentración fue la de ayer. Había bastantes más personas, tal vez rozaríamos el millar de personas, aunque es posible que esté exagerando un poco. La concentración era una protesta contra la desproporcionada acción de represión, pero rápidamente entraron en acción les antidisturbios a plena potencia: 25 furgones de policía, medio centro de la ciudad cortado (no por los manifestantes), y se calcula que unos 200 hombres, aunque no lo sabremos exactamente porque cuando se le pidieron datos al jefe de policía de Valencia dijo que no quería dar  información al “enemigo”. Los antidisturbios se ve que tampoco, así que iban con la placa que les identifica por su número tapada o sin ella: http://actuable.es/peticiones/por-policia-identificada-ya

Y después de presenciar un par de cargas y de ver como un compañero mío recibía un golpe de porra, y en vista de que también tenía cosas que hacer, me fui a mi casa alrededor de las cuatro; sin embargo hubo quienes se quedaron y cuentan que han visto lanzar gas lacrimógeno y humo, usar escopetas de bolas de goma y usar los furgones contra la gente, acelerando para que se apartaran. La barbarie se extendió por todo el centro durante horas, hasta la noche. No hubo ningún tipo de ataque a la policía en todo el transcurso, ni al mobiliario público. La dureza de la actuación fue tal que la repercusión ha sido muy amplia en toda la sociedad.



En respuesta, hoy ha habido una concentración mucho más grande en la que estoy seguro se han superado holgadamente los mil asistentes. No se ha producido ningún tipo de incidentes.


Artículo realizado por Pau Baquero, colaborador de  Hablando República y alumno de Bachillerato en el IES Lluís Vives.

[Actualización del contenido]

1 comentario:

  1. Muy bien contado. Todo mi apoyo, no olvideis que irá a más y que o defendemos lo que es nuestro (pagamos impuestos) o nos lo van a seguir robando.
    Sólo añadiría que ayer, sin antidisturbios y con mucha más gente en la calle, no hubo ningún disturbio.

    Ánimo valientes, sois la esperanza.

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