15 de febrero de 2012

Carta a los que pretenden robarme y robarnos la realidad

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Carta a quienes pretenden robarnos la ilusión; a quienes nos engañan con la trampa de un falso estado del bienestar; a quienes cierran la puerta a todos los que ya no tienen qué comer porque han perdido su hogar, su trabajo, su verdad, por pequeña y relativa que ésta sea... 
Carta a quienes no se detienen a mirar las calles, las aceras, las salas de los hospitales, las almas rotas, los silencios que ha dejado su universo impuesto y construido con mentiras y falsos oasis de progreso... 
Carta a quienes nos han dejado al descubierto de la vida, sin un techo, sin una aspiración, sin la mueca de la sonrisa... 
Carta a quienes se les llena la boca cuando pronuncian la palabra PODER y DINERO, mientras nosotros fallecemos, lentamente, en un exilio, impuesto por ellos, de la vida.



He leído en la palma de la mano azulada del amanecer nuevo, las líneas de la voz de la mañana. Me han hablado, con las sílabas rotas, envueltas en un gris desmesurado que acrecienta la bruma que, alzada, se erige, lentamente, sobre el suelo.


La tierra que piso, un centímetro cuadrado de la realidad impuesta por el metro y la regla de un otros que no tiene dignidad ni siquiera para presentarse, ya no me pertenece. Me permitieron, un día, creer que había alcanzado la sutil posesión que se extendía, suficiente, para construir un sueño. Me dejaron, a mí y a mis ensoñaciones, suceder en hipócrita mentira: tendrás una casa; una ventana desde la que mirar al infinito; un blanco hueco que se llenará con las voces de niños que vendrán a alcanzarte; sustituirás las oraciones por ideas; cambiarás tus dudas por teorías que defenderás en calles que no tienen nombre pero existen; te mirarán, desde muy cerca, con la misma mirada con la que se mira a un hombre y su silueta, igual a él serás en cada intención que a tus actos preceda; no te herirá la indiferencia: el otro construido por los otros será tu sombra cuando la boca negra de los lobos del hambre te sorprenda. Me mintieron. Engañaron a mis pupilas y a mis labios. Me dejaron caer, sin red, sobre la pista de cemento de un hoy desfigurado, una mentira gigantesca.


La tierra que piso, sencillamente, no existe. No tengo casa. No me ata a la vida más que las cuerdas que ELLOS han tendido, como tienden los cazadores cuando acechan su presa deseada. No existen las ventanas, no hay un más allá al que divisar cuando crece sobre el día la mañana. Mueren las estrellas muertas, como mueren quienes no tienen ni el muerto alimento que llevar a su ya muerta boca. No hay niños merodeando la nada de alquiler de la que, en estas horas de invierno, soy deudora. Los niños no salen de su letargo para no respirar el aire de mentira que nosotros, sus padres, tejemos, entre llantos, sin atrevernos a predecir qué hay a la vuelta de una esquina del futuro imperfecto, absurdo e insensato. No hay pájaros, no se atreven las aves a volar sobre los edificios donde suicidas planifican su último regateo a la vida que desde hace meses les robaron.


La tierra que piso ya no me pertenece. La vida que sostengo cuelga sorprendida entre SUS manos. Me dejan fallecer, muy poco a poco, junto a ti, a él, a ella, a los que aún negándonos a morir, somos juguetes que manejan desde los hilos que anudan nuestra alma a sus bolsillos, podridos y llenos del goce del poder que les otorga sentir que pueden con nosotros, que es el TODO lo que nos han extirpado.


La tierra que piso ya no me pertenece. No tengo una casa para abrir cuando regreso de la realidad y deseo soñar, otra vez, como cuando el mundo no era la fiesta de los proxenetas del dinero, de los raptores de la libertad, de los matarifes disfrazados de vendedores de biblias, ideas, mentiras y regalos.


Gandia a 7 de febrero de 2012
Pura María García




Artículo realizado por Pura María García.

2 comentarios:

  1. Me has hecho llorar, soy mayor, solo pienso en lo que nos estan robando, y eso se llama, "La ilución de existir". No podemos, no debemos, dejar este rastro inmisericorde a nuestros hijos y nietos, debemos sacudirnos y que se nos oiga, lo que pedimos es justo, pedimos justicia, paz, ética, no creo que debamos fallarle a los que aun creen que esto por las buenas se resulve.

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  2. Nos roban los derechos, nos roban las ilusiones, nos roban esos metros de suelo los cuales haces referencia pero nunca nos robaran la dignidad y la ilusión.



    GANDÌA 17 DE FEBRERO.

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