9 de diciembre de 2011

Príncipes croando

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Con la monarquía hemos topado, querida España. Vivimos en uno de esos países dónde una gran parte de la población aun cree en el papel del representante de la patria. El mismo que usa y disfruta de unas garantías de bienestar por la gracia de dios, como en la Edad Media ocurría. El fetichismo monárquico que este país entraña desde sus orígenes no se plantea desde ningún sector de la comunicación, ni tampoco que desde siempre han existido aquellos fieles defensores de la tricolor.

En los últimos años y con las difíciles circunstancias que se están viviendo arde con más intensidad la llama que no han logrado extinguir. En la actualidad, y a pesar de los fanatismos de siempre, la idea de establecer una república como forma de estado se empieza a vislumbrar no como un acto de rebeldía contra una fuerza superior sino, más bien, nos empezamos a plantear si las funciones de la Casa Real nos benefician de algún modo o por el contrario es un gasto innecesario e injusto. En definitiva la sociedad ha comenzado a reflexionar, que ya es un paso, y parece que deja a un lado las acusaciones típicas. Quizás por los sucesivos escándalos de algunos de sus miembros o por la pérdida de autoridad real, que más alimenta a la prensa rosa que al panorama internacional, hace que surja un interés mayor por esta polémica disyuntiva.

Si hablamos de escándalos estos están a la orden del día, sin embargo no es nada nuevo en esta dinastía. Nuestro monarca acumula una cifra incalculable de dinero en bancos suizos, entre otros sitios. Además, en sus años de soberano se ha visto relacionado en diferentes tramas como su intento por frenar la intervención en Banesto, su relación económica con José María Ruíz Mateos y la polémica Rumasa, etc. De modo, que no solo Iñaki Urdangarín se ha metido en tierras movedizas, tan solo hay que hacer memoria para encontrar abusos de poder por parte de estos señores. No es oro todo lo que reluce, se dice, y a la vista está.

Una amplia parte de los ciudadanos llevamos mucho denunciando que de los impuestos de todos viva cierta familia sin reparar en gastos, por supuesto. Mientras que nos convertimos en un país de parados y corruptos otros disfrutan de los placeres del Olimpo a costa de la plebe.

Durante el día 07/10 llegó a los medios información desde fuentes de Zarzuela que decían que “Casa Real estudiaba 'desde hace tiempo' limitar los miembros de la Familia Real a los Reyes, los Príncipes de Asturias y las Infantas Leonor y Sofía, por ser los únicos que viven solo del presupuesto que el Estado destina a la Corona y ocupan los primeros puestos en el orden de sucesión al trono” (fuente: Europa Press). El comunicado es digno de recelo periodístico, pues hay muchas posibilidades de que no solo vivan del “presupuesto a la Corona” sino que la tela de araña que los une a todos y a la vez los separa aporta jugosos beneficios. Además, esta supuesta separación de las hijas y maridos de estas huele demasiado a yernos corruptos, que están empezando a generar una imagen inadecuada de los Borbones.

En la aclaración del día de ayer Zarzuela informa que “tanto la Infanta Elena como los Duques de Palma no dejarán de ser miembros de la familia, sino que se distanciarían progresivamente del papel de representación de la Corona, ya que compatibilizan esta función con otras actividades económicas en empresas privadas” (fuente: Europa Press). Con dicha corrección termina de quedarnos claro que la cúspide de la Casa Real teme los recientes escándalos de los yernos, ahora Urdangarín, pero todos recordamos los coqueteos de Jaime de Marichalar con la cocaína. En definitiva, los príncipes han acabado saliendo ranas.

Una vez más podemos sentir repulsa hacía nuestro país y es que desgraciadamente cada vez nos quedan menos motivos para estar orgulloso de él, aunque alguno quede, todo sea dicho. Sumidos en una crisis de banqueros, con un panorama bipartidista por gobierno y una monarquía cuyo tufo nos hace pensar que no nos vendría mal algún que otro cambio. Quién sabe si esa III República que muchos aun esperan y otros aun rechazan sea un buen comienzo.


Artículo realizado por María García.

4 comentarios:

  1. Me llena de orgullo y satisfacción comunicarle que, aún leyendo la verborrea que destila el presente artículo, no veo más que tacharla de ignorante y déspota.

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  2. Ahora he visto tu comentario sobre el intercambio de blogs. Ya te he añadido al mío. VIVA LA III REPÚBLICA

    http://aznarandasuelto.blogspot.com/

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  3. Hombre... Yo creo que aún en siglo XXI pueden tener los reyes la función de embajadores teniendo en cuenta el carácter medioval de muchos regímenes en el mundo. Y también como ente de unión entre América.

    Pero está claro que no puede seguir teniendo presupuestos tan altos, y mucho menos tener que pagar directamente de un presupuesto real los pañales o colegios privados de las nuevas infantas.

    Es hora de una revisión de la monarquía, despojarla de cualquier privilegio, incluida la Zarzuela. Aunque aún debe existir su figura.

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  4. Estoy harto de que el rey viva una vida que no se a ganao

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