2 de diciembre de 2011

Feliz diciembre, feliz falsedad

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Dos de diciembre de 2011. Sales a pasear y Málaga rezuma poderío, dinero fresco y por supuesto, navidad. Enciendes la televisión y la avalancha de turrones, juguetes y perfumes te arrastra hasta el Corte Inglés más cercano de donde sales con un millón de bolsas llenas de inútiles cosas. Consume, gritan desde todos los espacios. Consume que es navidad, hazlo y sé feliz.

Como otro diciembre más eso es lo que nos espera. Una persuasiva imagen de todo lo que nos rodea que como un espejo, nos aporta la cara más deseada, la que queremos o esperamos ver. Pasear, como decía, entre millones de luces, árboles con sus respectivas brillantes estrellas en la cúspide o miles de papá Noel debe ser de lo más agradable para el pueblo. Una vez más “panem et circenses”. Que se entretengan con las lucecitas y las figuras a tamaño real que son verdaderamente útiles, mientras tanto millones de personas este año lo han perdido todo. Deberíamos de sentirnos hasta orgullosos de que nos regalen este chapucero teatro, vergonzoso. El Exclamo Ayuntamiento de Málaga osa gastar 900 000 € en la iluminación navideña, a la vez la tasa de paro de la “turística” provincia roza cifras increíbles. Todo muy comprensible, a la vista está. Parece que el alcalde no camina por su ciudad, las céntricas calles están pobladas de gente pidiendo, de personas que se venden con un disfraz y globos para sacar unos euros. Pero claro todo ello resulta muy gracioso de ver, pero no de hacer y sino que les pregunten a esas personas que pasan horas y horas inmóviles. Junto a estos también se puede encontrar esa élite que hay en todas partes, pero que siempre es menor de lo que debería. En fin, las calles son refugio de pobres ignorados que no reciben más que miradas hacía otro lado, eso si, iluminación no les falta.
Señores y señoras bienvenidos a la feliz falsedad de este 2011, que no es diferente a la de años anteriores sino que es y será como siempre. Hipocresía al poder, cenas copiosas mientras medio mundo muere de hambre; juguetes a tutiplén para niños que no saben lo que es jugar; para las señoras, perfumes y ropas de los más caros precios; para el caballero relojes, placeres que denotan categoría. Miles de aplausos para todos, nos los merecemos. Pero recuerden que estamos en crisis y a quién le ha tocado sufrirla debería saber que está dentro de los daños colaterales. Y hasta que no me toque a mi no he de preocuparme, esa es la filosofía general del pueblo. No puedo más que ironizar contra lo que mi ética no comprende.

La realidad es tan clara como el agua, no hace falta explicar demasiado. Este hecho se a repetido hasta la saciedad. El consumo desde hace unos años es abusivo e innecesario. Las mentes son cada vez más absorbidas por la masa que te encauza a ese río que algún día se desbordará. Capitalismo, rey de las barbaries de este siglo. Capitalismo y destrucción, junto con la desesperación de ver como el ciclo parece no acabar. Porque el dólar vale más que tú o que yo, porque queramos o no todo se compra con él. Al final la partida siempre parte desde el mismo jugador y los demás no son más que espectadores, donde la acción quedó vedada y la resignación es la ley más común de las que existen. Hace mucho que el ser humano dejo de importar, esa es la verdad que todos deberíamos interiorizar. Quejarse es de tontos, pero siempre habrá tontos como yo que jamás se cansarán de hacerlo, pues aun quedan esperanzas tras la negra sombra del dinero y el poder. Las personas son la clave, el dinero no es más que un complemento de estos.  

Artículo realizado por María García.

2 comentarios:

  1. Muy de acuerdo. Creo que las luces navideñas deben seguir, pero es bastante triste que desde noviembre estén puestas las luces. Confundimos ya la navidad con el capitalismo, y no debió ser así, claro está.

    Un gasto de un millón de euros hoy en día, haya crisis económica o no, es algo bastante denunciable. No se ha sabido buscado medios alternativos más sanos, más ecológicos, más sostenibles que igualmente podrían alentar al ciudadano de este sentimiento de esperanza y reunión navideña.

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  2. Eran como perros mordiendose la cola y lo mas curioso es que ninguno tenia cola porque ya se la habian comido. El capitalismo e asi y en España mas, el pais del Lazarillo listillo y ese caballero que siempre parecio tan rico y digno mientras en su casa se moría de hambre... que daño ha hecho a este país El Lazarillo de Tormes

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