26 de octubre de 2011

'Margin Call' o el derrumbe de la Acrópolis capitalista

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Hoy dedicaré mi columna a un género que no suelo trabajar demasiado, la crítica cinematográfica. El objeto del artículo será expresar mi opinión, desde el punto de vista social, político e ideológico del largometraje 'Margin Call' que narra los momentos inmediatamente anteriores al derrumbe de las bolsas mundiales en 2008. Los aspectos técnicos los dejaré para los expertos, que seguro tienen una opinión mucho más formada que yo en este tipo de cuestiones. 

'Margin Call', dirigida por JC Chandor e interpretada, entre otros, por Kevin Spacey, Jeremy Irons y Demi Moore, retrata los rascacielos de Wall Street como la gran Acrópolis del capitalismo justo antes de derrumbarse. La acción se desarrolla en todo momento en las plantas más altas de esas grandes estructuras de metal y acero, lo cual refuerza el distanciamiento del capitalismo financiero con la economía real. Varias escenas nos muestran a los personajes compadeciéndose de “la gente normal” que vive las horas previas al cataclismo como si nada ocurriese.  

Mientras tanto, en las inaccesibles plantas superiores de los rascacielos se decide el destino de la economía mundial. No hay un símbolo que refleje más la distancia entre lo virtual de la economía de casino de los mercados financieros y la economía real. Eso sí, las consecuencias de las decisiones aventureras, fraudulentas y criminales de esos dioses del dinero de la acrópolis moderna resultan desastrosas para la gente de 'abajo'. 

En el momento en el que se advierte el desastre se desata una lucha titánica por la supervivencia dentro de la empresa y del sistema. La cuestión que se plantea es por todos conocido, asumir los miles de millones en activos tóxicos o repartirlos camuflados por los bancos de todo el mundo, la respuesta no hace falta que os la cuente, está en los periódicos de todo el mundo desde hace años. 

En la película se dedica mucha parte de la historia a plantear los dilemas personales que acucian a los grandes ejecutivos de Wall Street ante el desastre que se avecina y que ellos mismos con su ideología suicida han provocado. Se ven dudas, pero al final triunfa la máxima del 'maximum profit by any means necessary' 

No faltan, eso sí, crudos retratos del estilo de vida de los 'golden boys', ingenieros aeronáuticos, matemáticos, ingenieros de obra civil, que ante el canto de sirenas de los bancos de inversión y del negocio de los derivados, y sobre todo ante las suculentas remuneraciones y los bonus al final del ejercicio, ceden toda su capacidad intelectual a la creación de dinero para sus consejos de administración, creación que muchas veces, la gran mayoría de ellas, supone la destrucción de miles de puestos de trabajo y por tanto de riqueza real para las sociedades. 

'Margin Call' nos muestra un engaño monumental, hay una escena que lo ilustra perfectamente, en un mundo, el financiero, en el que todo estaba basado en la confianza. Como dije en uno de mis posts anteriores, todos los grandes bancos de Wall Street fueron trileros porque todos engañaron a sus clientes, y éstos a los suyos, que junto con la connivencia de las todopoderosas agencias de calificación consiguieron inundar el mundo de productos financieros 'basura' con calificaciones triple A.  

Y todo esto me lleva a una conclusión, ningún ejecutivo 'aventurero' ha pisado la cárcel y los mercados internacionales siguen haciendo caso a las agencias de calificación como si fueran los hechiceros de cualquier tribu, tantos siglos de racionalidad para confiar en tres firmas con conflictos de intereses evidentes que funcionan como gurús y pueden sentenciar empresas, y lo que es peor, países enteros, con sus juicios aleatorios y pocas veces bien argumentados.

Así, 'Margin Call' nos muestra, casi a modo de tragedia griega, el derrumbe de la acrópolis del capitalismo, y el crepúsculo de los ídolos de la finanza. Si 'Inside Job' utilizaba los hechos, las cifras, los acontecimientos, para acercarnos una historia de terror muy real, 'Margin Call' aprovecha la ficción para mostrar todas esas cosas que probablemente quedaron fuera de las cámaras del documental, la crudeza, la avaricia y la falta de piedad inherentes a Wall Street.



Artículo realizado por Raúl García Hémonnet.

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